martes, 30 de septiembre de 2014

La Llamada. Capítulo 4.



San Martín de Montalbán. Provincia de Toledo.

Gómez apenas pudo pegar ojo. El sol del medio día entraba por las rendijas de la persiana de su alcoba. Miró el despertador. Las 13:17h. Pasó las manos por el rostro intentando despejarse y se incorporó, dejando caer las piernas a un lado de la cama. La casa estaba en silencio. Carla debía estar fuera. 

Se levantó y fue al cuarto de baño a lavarse la cara con agua fría. La imagen de la joven asesinada en la ermita le asaltó. Se apoyó en la pica y elevó la vista para mirarse en el espejo.

-Malditos burócratas... -murmuró recordando a los dos agentes de la Interpol-.

No sentía mucho aprecio por ese tipo de agencias. A él le quedaban lejos. Además, la mirada de aquel tipo más viejo no le gustó en absoluto. 

Secó las gotas de su rostro con la toalla y salió hacia la cocina en busca de un buen café. Acababa de dejar la cafetera en su sitio cuando oyó el cerrojo de la puerta. Cogió la taza y se sentó en la mesa que tenían cerca de la ventana. Inhaló el aroma del café y, cerrando los ojos, le dio un sorbo a la taza.

-¿Ya te has levantado? -dijo Carla entrando por la puerta con el abrigo puesto y cargada con un par de bolsas repletas de comida-.

-Buenos días. ¿Has ido a comprar? -dijo Luis levantándose y cogiéndola una de las bolsas para apoyarla en la encimera-.

-Sí.

-Podías haberte esperado. Te hubiera acompañado.

-Anoche llegaste agotado -dijo sacando un par de botes de salsa de tomate-. Y te he oído moverte bastante. Pensé que te vendría bien descansar.

Carla no quiso preguntarle por la chica asesinada. La pobre estaba en boca de todos, y al llegar al supermercado, no tardaron en preguntarle por detalles. Miró el rostro de su marido. Parecía agotado.

-Luis, sabes que puedes contarme lo que quieras, ¿verdad? 

Gómez la miró un instante y afirmó con la cabeza. Pero no quiso decir nada. 

Cuando terminó de vestirse, el olor de comida le mejoró el ánimo. Se dirigió hacia el salón y puso el canal de noticias. Al pasar cerca del mueble, vio la foto de Irene, su hija, sonriendo, abrazada a un enorme Piolín. Irene ya había cumplido los 19 años. 

-La echo de menos... -murmuró Carla al pasar por su lado-. Vamos. La comida está.

Ambos se sentaron a la mesa. Ninguno dijo nada. Gómez, sin poder borrar la imagen de Lucy de su cabeza, apenas probó bocado. En ese momento sonó el timbre. Luis siguió con la mirada a su mujer mientras ésta se dirigía hacia la puerta.

-¡Hombre, Mamen! ¡Qué sorpresa! -oyó que decía Carla-.

-¿Mamen? -murmuró-.

Las dos mujeres entraron en el salón.

-Buenas, Sargento -dijo Mamen al verle-. ¿Ha descansado bien?

-Qué pasa, Mamen. ¿Has comido? -dijo señalando la bandeja de comida que había en la mesa-.

-Sí, sí. No se preocupe por mí.

Mamen echó una mirada furtiva a Carla y sonrió. Carla, que estaba acostumbrada a ese tipo de señales cuando alguien quería que se fuera, dijo:

-Bueno, he de salir. He quedado con Ana. Luego hablamos, cari.

-¡Espera! ¡Pero si no has terminado de comer! -dijo luis-.

-Ya, es que se me ha hecho tarde -mintió-. Luego nos vemos. ¡Qué vaya bien la tarde, Mamen! 

Y desapareció tras la puerta. 

Cuando oyeron la puerta de la calle, Mamen se sentó frente a Luis.

-Sargento. Tengo información...

Gómez la miró con sorpresa.

-¿Información? ¿De qué?

-De la chica de ayer.

-No me jodas, Mamen -dijo levantándose y cogiendo el plato para llevarlo a la cocina-.

-¡Ya sé que esos de la Interpol nos han dejado fuera! -gritó para que Luis la escuchara-. ¡Pero, qué coño! ¡Apareció en nuestro pueblo!

Luis entró de nuevo en el salón con un brillo diferente en la mirada.

-Así me gusta, Sargento. Ésa es la mirada que quería ver.

Luis sonrió para sus adentros. Aunque Mamen hacía poco que trabaja para él, le conocía muy bien.

-¿Qué has descubierto? 

-A ver. Esa tal Lucy, según he podido averiguar, trabajaba en algo relacionado con los hallazgos descubiertos en el castillo.

-¿Y por qué narices fue a la ermita?

-El Padre Juan dice que recibió una llamada...

-Sí, sí, eso lo sé... -dijo pasando la mano por la cara intentando centrarse-. Necesito un café...

-Pues ya que está, me uno a usted si no le importa. No he podido pegar ojo en toda la mañana...

Luis regresó con dos tazas en la mano. 

-Vale -dijo sentándose de nuevo-. Continúa.

-Bien. Según los archivos, esa tal Lucy, aunque es de nacionalidad Inglesa, trabajaba para un laboratorio estadounidense.

-¿Trabajaba en América? 

-Sí. El visado de trabajo que me han dejado en la Universidad...

-Espera, espera -dijo señalándola con la cucharilla-. ¿Has ido a la Universidad?

-Claro, Sargento. Por eso he venido. Allí me han dicho que fue enviada por Alyssa Jules para colaborar con el departamento de arqueología. 

-¿Alyssa Jules? Me suena ese nombre...

-Es la que llamó a la chica antes de su muerte.

-Es cierto... Me la nombró el Padre Juan... 

Luis se recostó en la silla y levantó la vista al techo.

-Algo me huele mal... -murmuró-.

-Gómez, si quiere, le he conseguido una entrevista con su superior.

-¿Cómo? -exclamó-. 

-A las seis de esta tarde, en su despacho de la Universidad. 

-¿Cómo narices lo haces, Mamen? 

-Je, je, je... Ya sabe que cuando me pica la curiosidad...

-De acuerdo... -murmuró pensativo-.

Mamen le observó expectante.

-Haremos lo siguiente. Ve a la comisaría y dile a Laura que no me encuentro bien. Debes quedarte allí, no sea que le de a Sánchez por llamar. Si se entera de que hemos desobedecido una orden directa suya, nos veo con una patada en el culo y de patitas en la calle.

-No se preocupe. Yo me encargo.

-Yo iré a hablar con el Dr... ¿Cómo se llama?

-El Dr Thomson. También es americano.

-Joder con los americanos... 

Mamen dejó escapar una carcajada. 

-¿Aún les tiene ojeriza? 

-No quiero hablar de eso -dijo Luis zanjando la cuestión-.

Mamen se levantó y se dirigió hacia la puerta.

-¡Ah! ¡Se me olvidaba! -dijo volviéndose hacia él-. Mientras venía hacia aquí me he encontrado con Carlos. Dice que cuando nos fuimos de la ermita, los tipos aquellos estuvieron registrando la ermita y las pertenencias de la chica. 

-¿Y?

-No sé, dice que le resultó extraña la forma de hacerlo. “Muy poco profesional” según sus propias palabras -dijo abriendo la puerta de la calle-. Bueno Sargento. No llegue tarde a la entrevista.

Y sonrió con burla.

-Anda, vete antes de que te saque yo del caso... 

Luis cerró la puerta y se apoyó en la madera. Lo que acababa de decir Mamen le preocupó. Carlos nunca diría una cosa así de otro agente, a no ser que algo le resultara sospechoso.

-Aquí hay más de lo que parece... Maldita sea... Luis, ¿dónde narices te estás metiendo? -pensó-.

Miró el reloj de su muñeca. Si no se daba prisa, no llegaría a la Universidad a tiempo. Se dirigió a su habitación y cogió la chaqueta de la silla. Al acercarse a la mesita de noche a por la cartera y las llaves del coche, encontró las llaves de la Naked de Laura. 

-¡Joder, la moto! -exclamó cogiéndolas con la mano-.

Se detuvo a observarlas un instante. Les echó un vistazo a las del coche y, sin cogerlas, se dirigió hacia la puerta, a la vez que sacaba el móvil de su bolsillo.

-¿Sí? -dijo una voz femenina al otro lado del teléfono-.

-Carla, soy yo. Salgo un momento. Si alguien te pregunta por mí, le dices que no me encontraba bien y que he ido a ver al médico, ¿de acuerdo?

-Pero Luis, ¿a qué viene esto? -contestó preocupada-. Si te encuentras mal yo...

-No es eso, Carla. Cuando vuelva te juro que te contaré todo lo que está pasando.

Silencio.

-¿Carla?

-Te he oído -dijo apenas sin voz-. De acuerdo. Pero sea lo que sea lo que estás tramando, por favor, ten cuidado.

-No debes preocuparte mujer... 

-Tú, ten cuidado.

-Vale, vale. Luego hablamos.

Colgó y se guardó el teléfono en el bolsillo a la vez que salía a la calle.

La tarde era fría. Se abrochó la chaqueta y se acercó al parking. La Naked estaba aparcada junto a su coche. Se colocó el casco, arrancó la moto y salió hacia el exterior con el rugido del motor en sus oídos.


Obra registrada a nombre de Carmen de Loma en SafeCreative.

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miércoles, 24 de septiembre de 2014

La llamada. Capítulo 3.

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Capítulo escrito por el Creador de Leyendas. Si quieres acceder al capítulo en su blog, haz click aquí. 





Alyssa corría y corría por un pasadizo completamente oscuro que no parecía tener final, sin embargo allí estaba ella; Lucy, con una mano en la espalda y otra diciéndole que fuera, que se acercara, pero por más que Alyssa corriera no conseguía llegar. El constante pitido emitido en su cabeza era tal que aún le dificultaba más correr. Movió su mano con lentitud con intención de llegar hasta su amiga y colaboradora pero no la alcanzaba

Con un sobresalto se incorporó de la cama quedando semi sentada, en su mano un despertador que emitía el mismo sonido que en el sueño, en su cara se reflejaba el pánico sentido.

“era tan real”. Pensó mientras apartaba los mechones rebeldes de pelo de su rostro. Tomo aire y se centró en su habitación, se percató de que había dormido con la misma ropa del día anterior, “por favor sí que fue fuerte el somnífero”

Aunque le había sonado el despertador Alyssa sabía que iba con el tiempo justo. Se levantó aún con la congoja en el pecho producto de la pesadilla, una sensación de miedo aún le recorría y le hacía estar algo torpe mientras avanzaba hacia el lavabo. Una vez allí se miró cara a cara al espejo, se aseó como cada mañana y mientras marcaba levemente la raya de los ojos, repasó mentalmente la agenda para ese día. Una reunión importante a las doce del mediodía, con lo cual sabía perfectamente que iría a comer tarde así que decidió ir a almorzar a la cafetería de ron. Un pequeño lugar que se encontraba entre su trabajo y su apartamento.

Una vez lista y siendo fiel a su estilo de vestir, salió a la calle en dirección a su destino, cogió un taxi el cual conducía un extravagante hombre hindú que no paraba de hablar. Alyssa se sumergió en sus pensamientos que no eran pocos.

"¿Porque diablos el comité decidió suspender el estudio de aquellos manuscritos con símbolos nunca vistos? Si al menos hubiese podido tomar una muestra de aquella mancha de tinta que había en una esquina, ahora tendría un punto de partida más concreto. Por otro lado... la llamada misteriosa de ayer que me cita esta tarde me tiene muy intranquila. No sé a quién veré, no sé exactamente lo que quiere y no saberlo me sobrepasa, siento que no tengo el control"

-señorita... Señorita, hemos llegado. He decidió tirar por la cuarta porque parecía que el tráfico era escaso a estas horas.

Las palabras del taxista arrancaron a Alyssa de sus pensamientos. Miro el taxímetro y pagó la carrera.

—quédate con el cambio

—ah!! Gracias

Una vez fuera en la calle avanzo con paso ligero entre la gente, cuando llevaba ya un trozo recorrido, una extraña sensación la envolvió, echo la vista atrás y de entre todos ellos se fijó en un hombre trajeado. Se había Parado en una máquina expendedora de diarios justo en ese mismo momento, no le dio importancia así que siguió avanzando y justo en el momento en que entraba a la cafetería de ron, sonó su móvil el cual atendió.

—... ¿sí?

—Alyssa... Soy Megan

Megan era la secretaria del departamento de datación e investigación donde trabajaba Alyssa. Una joven con ganas de trabajar y a la que le gustaba su trabajo, hacía mucho que había empezado como secretaria del departamento, hacia bien su trabajo y se hacía querer

—buenos días Megan. Dime

—veras la reunión se ha adelantado un poquito

— ¿Cuánto es un poquito?

—…digamos que… es en una hora

— ¿En una hora?— dijo con incredulidad. —pero nadie me ha avisado

—ya sabes cómo van las cosas aquí… siempre son un caos

—está bien... estoy haciendo un café, termino y voy para allí. Dile a William que llegare justa a la reunión.

—está bien yo le comento a William, por cierto— hizo una pausa. —William me comentó que te llamaría ayer, ¿lo hizo?

Alyssa recordó la llamada y fue como si volviera a escuchar la conversación por completo. Titubeo un poco al responder

—eh… no, no me llamó

—qué raro… ayer se reunió a última hora con unos hombres trajeados que nunca había visto, me pido que si tenía alguna información sobre el estudio del pergamino que llevas. Le comente que no tenía acceso y que solo tú podías acceder a ello.

—Es muy raro que te preguntara eso, él sabe que solo yo tengo acceso

—Seguro que quiere meter las narices en tu trabajo como siempre— rio con simpatía. — está bien, hasta pronto.

Una sonrisa apareció en el rostro de Alyssa. La verdad es que hacía tiempo que William quería el puesto de Alyssa pero ella no lo tenía por un enemigo en el trabajo. William también era bueno en su campo

—nos vemos ahora Megan. Chao

Justo cuando colgó, Alyssa pidió un café largo y fue a asentarse donde lo hacía habitualmente dándose cuenta de que el hombre que había comprado el diario en la calle entraba en el mismo establecimiento que ella. Por un momento no le dio importancia y disfrutó de su café mientras repasaba los mails de su teléfono dando con un mensaje de hace unos días. Era de su amiga y colaboradora Lucy que se encontraba en Toledo investigando unos hallazgos. En él ponía que había encontrado unas pistas relacionadas, o eso creía con lo que tenían en el laboratorio de New York. No se extendía mucho más el mensaje tan sólo lo básico

En uno de los sorbos que dio al café, pudo ver como el hombre que había comprado el diario estaba en la barra, su mirada se clavaba en ella, volvió la mirada al móvil pero seguía sintiendo la sensación de estar siendo observada. Busco un par de dólares para dejarlos sobre la mesa con la intención de salir de allí pues se sentía incomoda. Cuando se levantó se encontró de frente con el hombre que había avanzado hasta su mesa y al parecer la estaba siguiendo. No estaba muy entrado en años, recién cumplida la cuarentena bien vestido y con expresión seria hizo sonar su voz.

—señorita Jules

El corazón le dio un vuelco, la voz era exactamente como la de la conversación de la noche anterior.

—…esto… eh ¿sí?— Respondió ella algo nerviosa

—me he visto obligado a adelantar nuestra reunión de esta tarde por motivos de seguridad

— ¿de seguridad?

—siéntese, por favor—Hizo un ademan con la mano indicando que se sentara. —sí, de su seguridad.

En aquel instante Alyssa se encontraba despistada era una situación de lo más surrealista.

—usted me llamo ayer por la noche, tiene exactamente la misma voz

—Si fui yo— se sentó frente a ella. —vera, el motivo de la llamada y de que la haya seguido hasta aquí presentándome de esta manera es… que usted está en peligro.

— ¿Cómo que estoy en peligro?... ¿Qué clase de peligro?

—por el momento de secuestro, más adelante quizás de muerte

Los ojos de la joven se desorbitaron, no daba crédito a lo que le estaba diciendo aquel hombre, peligro de muerte… ¿pero por qué?

—vera… creemos que lo que está estudiando es muy, muy importante. Tan importante que hay organizaciones que lo han buscado durante siglos.

—espere, espere… un momento, ha dicho ¿creemos?— entono con cautela. — ¿Quiénes creen?

—todo a su debido tiempo señorita Jules. Obtendrá sus respuestas. Ahora hágame caso y contacte con su colaboradora. Pero tenga cuidado pues ahora no se puede fiar de nadie.

—pero no puedo asimilar una información así y creer todo lo que me está diciendo.

—es obvio que no… por el momento no le estoy pidiendo más que tenga cuidado y que no se fie de nadie, que vigile pues lo más seguro es que usted y su colaboradora ya estén vigiladas— hizo una tensa pausa. —ya tiene mi numero por si decide creerme. Por el momento eso es todo.

Se levantó… asentó ligeramente con la cabeza y tal y como llego se marchó. Alyssa quedo pensativa con la mirada perdida. Era mucha información que procesar, sobre todo la del extraño que en principio parecía querer ayudarla.

Salió del café y llamo a Lucy. La llamada desde el móvil saldría cara pero necesitaba hacerla, necesitaba confirmar datos de lo sucedido y sobretodo necesitaba saber de su amiga. El teléfono no dio señal alguna. Volvió a probarlo un par de veces más y obtuvo el mismo resultado, en cada llamada que hizo dejo un mensaje de voz con la idea de que cuando Lucy lo escuchase le devolviera la llamada.

Se dirigió hacia su lugar de trabajo con la cabeza completamente alborotada de pensamientos.


Obra registrada a nombre de J.C. Amante (El Creador de Leyendas).

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jueves, 18 de septiembre de 2014

La llamada. Capítulo 2.

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Ermita de Santa María de Melque.
San Martín de Montalbán.
Toledo.


San Martín de Montalbán. Provincia de Toledo. 


Las horas pasaban con suma lentitud. Luis miró su reloj de pulsera por quinta vez. Levantó los brazos y los estiró en un intento por mantenerse despierto. Estaba siendo una noche de lo más tranquila. Y en la comisaría, los días así, resultaban tediosos. 

Se levantó y se dirigió hacia la máquina de café. Era su tercer café en dos horas. Metió la moneda en la máquina y, en ese momento, sonó el teléfono. Cogió el café de la máquina y corrió hasta su mesa. Descolgó el auricular y se sentó en su silla, dejando el café junto a una montaña de papeles.

-Sargento Gómez al habla.

-Hola Gómez -dijo una voz femenina desde el otro lado del auricular-. Te tienes que venir a la Ermita...

Gómez se apoyó en el respaldo de su silla y levantó la vista al techo.

-¿Qué ha pasado?

La voz tardó unos segundos en responder.

-Será mejor que lo veas por ti mismo. 

Gómez se quedó en silencio un instante y suspiró. 

-De acuerdo. Voy para allá. 

Dicho esto, colgó el auricular. Se bebió el café de un trago y se dirigió hacia recepción.

-Laura, tengo que salir un momento -dijo descolgando la chaqueta de la percha-.

-Vale.

Salió al exterior y metió la mano en su bolsillo buscando las llaves del coche patrulla.  

-Mierda... -dijo al recordar donde las había dejado-. 

Miró su reloj y chascó la lengua. Carla ya debía estar dormida. Volvió a subir las escaleras que ascendían a la comisaría y desde la puerta gritó:

-¡Laura! ¡Llama a Mamen! ¡Dila que Carla se ha llevado las llaves del coche! 

-Si quiere le dejo mi moto, sargento. Está aparcada aquí detrás.

Luis quiso negarse, no le gustaba la escasa sensación de estabilidad que le daban esos cacharros de dos ruedas. Pero era la manera más rápida de llegar hasta la Ermita.

-De acuerdo... -murmuró-. 

El rugido de la Naked resonó por las callejulas del pueblo. Giró en la plaza y cogió la carretera que le llevaría directo hasta la Ermita de Santa María de Melque, que quedaba a las afueras. No podía dejar de darle vueltas a la cabeza. ¿Qué es lo que encontraría? ¿Y por qué Mamen no se lo había querido explicar? En la oscuridad de la noche, las luces de una ambulancia y un coche patrulla resplandecían a lo lejos. Ya estaba cerca. 

Aparcó la moto junto al vehículo de su compañera y se encaminó hacia la parte trasera del edificio donde se escuchaban las voces. 

-¡Gómez! -gritó Mamen al verle-. Gracias por venir. 

Miró el casco que traía en la mano y, sorprendida, exclamó:

-¿Has venido en moto?

Luis levantó el casco y con un aspaviento dijo:

-¿Esto? Es una larga historia. Venga, enséñame eso tan importante y que no podías decirme por teléfono.

Mamén asintió y le indicó que le siguiera. Bordearon la ambulancia y se dirigieron hacia la explanada que se abría detrás de la ermita. Varios hombres, ataviados con el chaleco reflectante de los sanitarios, se arremolinaban alrededor de algo. Al llegar, uno de ellos se giró a mirarles y, tras tapar con un plástico lo que estuvieran observando, se incorporó.

-Buenas noches, Luis -dijo Carlos pasando el dorso de la mano por la frente-.

Estaba pálido. 

-Qué pasa, Carlos. ¿Qué ha pasado? -contestó agachándose y levantando el plástico-.

Lo que vio le golpeó en la boca del estómago. El rostro desfigurado de una joven yacía inmóvil frente a él. 

-Pero qué coño... 

-Estaba en mi ronda cuando un tipo me hizo parar. Se le veía nervioso -comenzó a explicar Mamen-. Cuando he parado, me ha dicho que había un muerto. Al principio pensé que estaba delirando. Digamos que iba bien cargado... Pero el hombre ha insistido tanto que le he acompañado hasta aquí.

-¿Sigue aquí? -preguntó Luis-.

-Sí, está en la ambulancia en estado de shock -intervino Carlos-. Estamos esperando a ver si se calma antes de poder hablar con él.

-Bien, continúa.

-Cuando hemos llegado ha sido cuando he visto el cuerpo... 

Mamen miró el rostro de la joven y apartó la vista apenada.

-Ya veo... -dijo frotándose la barba. Miró a Carlos y añadió-. ¿Causa de la muerte?

-Un disparo en la cabeza. Tiene toda la pinta de haber sido desde atrás. El rostro ha quedado totalmente desfigurado.

-De acuerdo... 

Luis se alejó unos metros y rebuscó en su chaqueta. Sacó la cajetilla de tabaco y se colocó un cigarro en la boca. Mamen se colocó junto a él y, tapando la llama de su mechero para que no se apagara, le dio fuego.

-¿Sabemos quién es? -dijo tras darle una calada al cigarro-.

-He rebuscado en los bolsillos y he encontrado su cartera. Al parecer, y según el carnet que he encontrado, es una extranjera.

-¿Una extranjera? Lo que nos faltaba...

-Sí. De nacionalidad británica. Según parece estaba colaborando en un estudio del departamento de Arqueología de la Universidad Complutense...

Cerca de las ambulancias se escucharon gritos. Alguien discutía. Luis y Mamen se miraron entre sí.

-¿Pero qué pasa ahora...? -dijo Luis agotado-.

Se encaminaron hacia ellos. Un hombre vestido de negro discutía con uno de los sanitarios, que le sujetaba por el pecho cortándole el paso. Luis se acercó hacia ellos.

-¿Qué está pasando aquí?

-¡Oh! ¡Señor Gómez! -gritó el párroco al reconocerle-.

-¡Padre! ¿Se puede saber qué hace usted aquí tan tarde?

El Padre Juan se acercó a él. 

-¿Qué ha pasado? ¡Este hombre no me deja acercarme a la ermita!

-Ha habido un incidente. No le podemos dejar pasar -dijo cogiéndole del brazo para calmarlo-. No me ha contestado. ¿Qué hace aquí?

-He venido a buscar a Lucy. No ha regresado a casa.

-¿Lucy? -dijo mirando de soslayo a Mamen que asintió con la cabeza-.

-Padre, venga conmigo, por favor. 

Se encaminaron hacia la entrada delantera de la ermita y le hizo sentar en el banco de piedra que había junto a la puerta.

-¿Conoce a Lucy?

-Claro. Fue enviada desde Nueva York como apoyo a la investigación que el Doctor Thomson está llevando a cabo en nuestra ermita y en el castillo templario. La diócesis me pidió que cuidara de ella. Pero aún no ha regresado. ¡Y mire qué horas son! ¡Tengo que ir a buscarla!

-Padre. Cálmese, ¿de acuerdo? Lucy no va a poder regresar a casa. 

El padre Juan le miró con ojos hundidos. Quiso decir algo, pero apenas pudo pronunciar palabra.

-Lo siento, Padre... Lucy ha fallecido.

El padre Juan se incorporó despacio. Miró a su alrededor y sintió cómo su mente se desvanecía. Luis le cogió por el brazo.

-Padre, por favor. Necesito que me diga una cosa más. ¿Podría decirme qué hacía Lucy a estas horas en un lugar cómo este, perdido de la mano de dios?

Juan se cogió a su brazo a la vez que las lágrimas resbalaban por sus mejillas. 

-No lo sé... Sólo sé que ha recibido una llamada de su superior, la Doctora Alyssa Jules, ha cogido su maletín de trabajo y se ha marchado sin más...

-¡Gómez! -gritó Mamen desde el coche patrulla-.

Luis se giró a mirarla. Mamen hizo un gesto con la cabeza y señaló un coche negro aparcado junto a la moto de Laura. Dos hombres trajeados bajaron del vehículo y se acercaron a ella. Luis se encaminó hacia ellos.

-No está permitida la entrada -dijo tan pronto se situaron a su lado-.

Uno de ellos, el más viejo, sacó una cartera de piel oscura y abriéndola, dejó ver su placa de Agente de la Interpol.

-El agente Thomas -dijo con acento extranjero señalando a su compañero-. Y, yo, el agente Gordon. 

Luis miró la placa y luego les examinó con detenimiento.

-¿Se puede saber qué hace la interpol en mi pueblo? 

-Este caso queda fuera de su jurisdicción, Señor Gómez. 

Se acercó a Mamen y le arrancó la carpeta que sujetaba entre sus manos. 

-Ya se pueden retirar. Han hecho un gran trabajo. Pero de aquí en adelante nos haremos cargo nosotros.

-¡Venga ya! ¡¿Quién demonios se cree que son?! -exclamó Luis en respuesta al tono insufrible de aquel hombre-.

-Sargento -murmuró Mamen cogiéndole del brazo para retenerlo-. No se deje embaucar.

El agente Thomas, sin más, levantó la mano que sujetaba un móvil y se lo colocó a escasos centímetros de su cara. Luis lo cogió contrariado y se colocó el teléfono en la oreja.

-Gómez. Retírese.

-Pero, Señor. Es un caso de a...

-Es una orden -le increpó la voz-.

Luis se apartó el auricular y lo miró sin entender a qué venía el tono de su jefe. Miró a Mamen y, apretando los puños de rabia, asintió, cerrando así la investigación. 


Obra registrada a nombre de Carmen de Loma en SaveCreative.

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domingo, 14 de septiembre de 2014

La Llamada

¡Hola a tod@s!
Empieza Septiembre, y con el mes de los comienzos, he creado el nuevo apartado de este blog. Este nuevo apartado, llamado Colaboración entre Blogs, será un espacio donde iré colgando las historias que no son sólo mías, sino que son escritas con otros escritores.
Y la primera de estas historias es LA LLAMADA. Escrita en colaboración con El Creador de Leyendas.
¡Espero que os guste!





LA LLAMADA. Primer capítulo escrito por El Creador de Leyendas.

(Puedes leerlo en su blog en el siguiente enlace: La Llamada. Capítulo 1.)


“Realmente… están siendo unas semanas un poco duras desde que el comité interior organizador nos prohibió seguir con la investigación que estábamos llevando a cabo en el laboratorio, no sé bien porque ha ocurrido tal cosa, lo que si se es que me siento muy indignada por ello ya que nadie está arrojando luz a este asunto y muy en el fondo de mí, sé que algo no muy normal está ocurriendo.”

Alyssa se adentraba en la multitud de personas, que se arremolinaban en la estación de metro de Times Square sumida en sus pensamientos más profundos. No destacaba mucho entre los demás, una joven de media melena castaña vestida con unos vaqueros ajustados, unos botines y una camiseta, un look muy “casual” para lo que solía vestir cuando se encontraba en el laboratorio donde se enfundaba su bata de un blanco impoluto sus gafas de pasta y su pelo recogido.

— ¡he! Mira por dónde vas— le espeto un hombre de mediana edad al notar que Alyssa chocaba levemente contra él.

Ella, alzo la vista sobresaltada y levemente sonrojada por la situación

—… pe…perdón, lo siento iba distraída.

—ya se ve que vas distraída, ya se ve

Aquella conversación con aquel hombre fue fugaz pero a ella le pareció eterna, una vez en el vagón del tren, aun sentía el calor producto del nerviosismo por la escena que le había tocado vivir.
Cuando llegaba a su destino, lo cual se traducía en un largo trayecto bajo los rascacielos de New york esta sensación ya había desaparecido, sin embargo, su rostro volvía a tener ese semblante de preocupación, sus ojos parecían mirar a la nada mientras su pensamientos vagaban y vagaban por su mente.

Llegó a su casa y como de costumbre abrió la puerta tras subir unas pequeñas escaleritas, dejo su bolso y su llaves donde lo hacía cada tarde y se sobresaltó al oír sonar de golpe el teléfono. Salto el contestador y tras unos segundos de silencio una masculina voz sonó.

—Alyssa Jules… no sé si estará en casa a estas horas… pero le agradecería que si no estuviera devolviera la llamada a este mismo número… he de tratar un asunto importante con usted.

En el momento en el que cogió el aparato y su voz joven contestó, la señal ya se había cortado. Medito si devolver la llamada pues sonaba muy misteriosa, no solía recibir llamadas de ese tipo, pero también es cierto que la curiosidad que sentía era imponente en aquel momento así que, con un latido de su corazón algo acelerado toco la tecla de rellamada. Tras dos tonos la misma voz respondió

— ¿señorita Jules?


—si soy yo… me acaba de llamar para tratar un asunto conmigo… ¿de qué se trata?

No sabía bien porque, pero aquella extraña conversación le hacía sentir que una pizca de adrenalina corría por su cuerpo como una pequeña descarga eléctrica erizándole el bello.

—se trata sobre los estudios que está haciendo. Hemos encontrado algo relacionado que quizás pueda interesarle.

— ¿algo relacionado?

—no se lo puedo decir por teléfono… si está interesada reúnase conmigo en el Starbucks de Madison avenue. Mañana a las cinco y media.

— ¿Cómo lo conoceré?

La llamada ya había sido colgada cuando formulo la última pregunta. Paso todo el resto de la tarde y parte de la noche con otra cosa a la que darle vueltas a la cabeza hasta que con ayuda de un leve somnífero quedo dormida.



Obra registrada a nombre de J.C. Amante (El Creador de Leyendas).

Para acceder al capítulo 2, haz click aquí.



Premio Dardos


¡Uooo! ¡Esto es un no parar! XD Estoy que no me lo creo... jejeje

He recibido esta nominación del extraordinario blog de Hammer Pain Donde los Valientes Viven Eternamente. ¡Muchísimas gracias! Qué un blog tan magnífico haya pensado en este pequeño rincón, perdido en la inmensidad de la red, me hace sentir muy feliz ^^ ¡¡Mil gracias!!

Han pasado días desde entonces, y me han vuelto a agraciar con tres premios más, desde diferentes blogs, los cuales os dejo a continuación:
-El blog de José Florentino Menéndez: Momentos Florentinos. Que a parte de una música genial, hace unas entradas que, al menos a mí, me encantan.
-El blog de Ricardo Zamorano Valverde: Palabras Narradas. Con unas historias que no te van a dejar indiferentes.
-El blog de Andrés Belalcázar: Andrés Belalcázar Saldarriaga. Que os recomiendo disfrutar, porque es entretenido como él solo. :D
¡Un millón de gracias a todos! ^^

Y sin más, aquí van mis blogs nominados. Cómo siempre, hay muchos que deberían estar nombrados aquí. Pero sólo puedo nombrar a 15 de vosotros. Por lo tanto, aquí os dejo mi lista: 
(Cómo siempre, el orden no implica nada)

El Creador de Leyendas. De Quim Cuevas.
Fantasmas de Larrú De Larrú.
El Pregonero Silencioso. De Alberix Zeta.
Hechos de Sueños. De Tomás Dagna.
Cuentos de Terror Y Profecías. De Alejandra Sanders.
El Blog de Jose Baena. De Jose Baena Castel.
La Vida, El Amor Y Vos De Amalia R.
Escritorio Desordenado. De Maria Belén Montoro.
Relatos Oscuros. De Federico Rivolta.
Universo Mágico. De Juan Carlos.
Suburbio de Letras Nocturnas. De David José Rojo.
Viviendo al Otro Lado del Espejo De Mar Goizueta.

Pues estos son mis 15 blogs. ¡¡Enhorabuena!! Y qué lo disfrutéis ;)

¡AH! Se me olvidaba deciros, que ahora también podéis haceros seguidores del Blog. ¡Os espero! ^^

¡Un abrazo!














domingo, 7 de septiembre de 2014

The army of wool


Título: The army of wool.
Artista: Kyoung hwan Kim
Sacado de su página de deviantart: http://tahra.deviantart.com/


Y esta imagen, bueno, esta es que tiene dos elementos que me encantan. Lo primero, esos preciosos gatitos. Y lo segundo, sus vestimentas. Es un encanto de dibujo. Me enamoré de él nada más verlo. :D

sábado, 6 de septiembre de 2014

Premio Excellence



¡Hola a todos de nuevo!

¡Me han nominado para el premio Excellence! ^^

Lo primero, darle de nuevo las gracias a Tomás Dagna y a su magnífico blog Hechos de Sueños, por pensar en este pequeño rincón de historias ¡Mil gracias! ^^

Cómo ya me pasó con el otro premio, seguís siendo muchos los que merecéis estar aquí nombrados, pero sólo puedo nominar a 15. Me he ido paseando por vuestros blogs y, al final, me he decidido por estos:

(He intentado no repetirme, aunque algunos de los blogs que ya nominé, cómo el de Larrú y su Fantasmas de Larrú, Hammer Pain con Donde los valientes viven eternamente, Tomás Dagna con Hechos de Sueños o Quim Cuevas con su El creador de Leyendas; sin duda también lo merecen):
(El orden no implica nada)

El Talco Negro: De Josetxu Idem, por su poesía, una poesía a la que yo, personalmente, no estaba acostumbrada. Y lo que me sorprende me gusta :) Recomiendo que leáis alguno de sus versos.

Relatos Oscuros: De Federico Rivolta, por sus relatos tan inquietantes, redactados con soltura.  :)

La Última Rebelión: De Tom La Última Rebelión, por sus reflexiones y sus pequeñas historias, que me encantan  ^^

José Baena Castel: De Jose Baena. Por sus reseñas y las crónicas de Erdwill. (Como siempre, el que quiera saber de qué va, que se pasee por su blog :D )

Castle Rock Asylum, Un blog que ha sido, sin duda, un gran descubrimiento :) Os aconsejo daros una vuelta por sus pasadizos. :)

Nuevo Poemario: De Maite Dalianegra, por sus versos que me tienen fascinada. ^^

Vicente Moreno de la Tejera: De Francisco Moreno, por su novela Viaje alrededor del mundo, redactada con maestría.

Cuentos Jaeltete: De Estela Caruso, por sus cuentos, en especial el de “Atrapada”, que nunca mejor dicho, me tiene atrapada  :D  

El cubilete Azul: De Lidia Beatriz, por el blog, pero en particular por su historia La Furia Brillante, que me ha impresionado ^^ ¡Un gran trabajo! (Lo mismo de antes, si queréis saber de qué va, pasearos por su blog)

El Rincón de Nesa: De Nesa Costas, por sus historias, tan amenas y entretenidas. ¡Enhorabuena!

Historias con Latido: Por su manera de escribir y el magnífico blog que posee.

Chante Noir: El blog de Chante Noir, por sus reflexiones y las imágenes y música de google+ :)  ¡Me encantan!

Frases Brillantes: De Leonardo Damian Pavoni, por sus reflexiones, que muchas veces me alegran el día ^^

Escritorio Desordenado: De María Belén Montoro (Bastet), por sus cuentos y reseñas. ¡Me encanta! :)

Vórtice Mental y Psychopulp: De Miguel Angel, por sus historias. Un blog interesante, sin duda.


¡¡Enhorabuena a todos los blogs y sus propietarios!!

Un saludo a tod@s, y daros las gracias por dedicar parte de vuestro tiempo a leer las historias que otros, con gran entusiasmo, escriben.

¡Nos leemos! :)