domingo, 26 de octubre de 2014

La Llamada. Capítulo 7.

Capítulo escrito por J.C. Amante (El Creador de Leyendas). Si quieres acceder a la publicación de su blog, haz click aquí.





Ya han pasado dos días desde la reunión que tuvo Alyssa en su despacho, la verdad es que han sido unos días un tanto extraños en el laboratorio, William apenas se ha visto por ahí y las pocas veces que se le ha visito se ha mostrado nervioso y hablando a menudo por el móvil evitando que la gente le escuchara, se podría decir que un tanto asustadizo con cualquier cosa. La joven señorita Jules no ha recibido en este tiempo más llamadas misteriosas ni ha visto nada extraño en su vida, la cual estos días habían dado un vuelco por completo con lo acontecido. Sin embargo tampoco sabía nada de Lucy y eso la preocupaba muchísimo, pensó  en llamar a la universidad complutense de Toledo pero su español no era del todo perfecto y sabía que sería peor el remedio que la enfermedad, confiaba en recibir noticias de la misma Lucy cuanto antes.

Aquella mañana había estado trabajando en un pequeño trozo de hueso encontrado en Yellowstone, como con tantos otros había podido conseguir el suficiente material como para realizar las pertinentes pruebas para poder datar la fecha de dicho hueso. En un viaje por las diferentes secciones del laboratorio pasó justo por delante de la puerta que daba acceso a su principal trabajo en el cual no la dejaban trabajar. Su rostro dibujó una sensación de impotencia por la decisión del comité de cerrar su investigación. Pudo observar que en aquel pasillo habían colocado dos cámaras de seguridad más. Observo estas y se limitó a continuar con sus tareas.

Llego el final de la jornada, las horas se le habían echado encima cuando aún daba los últimos retoques a un informe desde su ordenador en la planta del laboratorio.

—Maldita sea— pensó para su adentros —desde mi despacho estaría mucho más cómoda

Una voz la arrancó de su concentración, el ultimo compañero que quedaba a parte de ella en aquella planta le habló sobresaltándola un poco.

—Alyssa…

—Vaya susto me has dado Frank.

—Perdona no era mi intención— hizo una pausa— ¿aún no terminas?

—Bueno me falta rellenar unos cuantos aspectos de este último informe y me iré.

—Pues creo que te quedas sola, al parecer se han ido todos… bueno no te canses Alyssa, buenas noches.

—Buenas noches Frank, gracias por avisar. Nos vemos mañana.

Frank se despidió con un movimiento de la mano mientras se marchaba. Alyssa se colocó bien las gafas y continúo con el informe, sus dedos se paseaban veloces por el teclado cuando decidió mirar la hora, ya había pasado una hora más desde que Frank se había despedido de ella y no se había casi ni enterado de este tiempo, por suerte ya tenía el informe acabado solo le restaba guardar y marcharse a casa a descansar. Estaba apagando las luces cuando de pronto unas voces se hicieron audibles, unas voces que se acercaban por el pasillo de salida de aquella planta, reconoció la voz de William y cuando quiso salir como en  un día cualquiera, se dio cuenta de que iba acompañado por un hombre trajeado, alto y bien definido.

—Ya se lo he dicho a tus compañeros, no sé el código de esa zona del laboratorio… solo la sabe el personal que trabaja allí y aun no se ha formado un grupo de trabajo.

—Te dijimos que te hicieras con la clave de Alyssa. —sonó el hombre con una voz seria y áspera.

—Es cierto pero es una mujer que no se deja convencer fácilmente. —rio nervioso William.

—Haberla obligado a que te la diera, te comprometiste con nosotros y si te comprometes con nosotros no hay vuelta atrás.

Alyssa escuchó sorprendida la conversación que se acercaba a ella, pensó rápido y optó por esconderse acuclillada tras una mesa y seguir escuchando.

—Estamos llegando, es aquí… ¿por cierto que es el manuscrito?… ¿para qué sirve?

—La solución para esta sociedad, el nuevo régimen. —Hizo una pausa— abre la puerta.

—Pero ya te he dicho que no conozco el código solo Alyssa y su ayudante Lucy lo tienen hasta ahora.

—Por desgracia ahora solo lo conoce Alysssa ya que Lucy ha muerto.

— ¿Cómo que ha muerto?

Un golpe sordo se escuchó, al parecer un golpe con el puño cerrado impactó en la cara de William haciendo que Jules se estremeciera por esto y por la noticia de que su amiga había muerto, en un acto reflejo movió las piernas e hizo un pequeño ruido. Se llevó las manos a la boca y a la nariz para que su agitada respiración no la delatase. Los quejidos de William no impidieron que el hombre escuchara el ruido que Alyssa había producido, se encaminó hacia la zona de la joven mientras William se recuperaba del golpe, Alyssa podía notar como su corazón se aceleraba a cada paso que el hombre trajeado daba hacia ella, contó tres de estos pasos y cuando en el cuarto ya lo hubiese visto, la voz de su compañero se escuchó.

—Espera, espera… voy a intentar con unos códigos.

—Está bien prueba esos códigos.

Regresó sobre su pasos Haciendo que la joven emitiera una respiración entrecortada bajo sus manos que aun las tenía en su rostro, sus ojos vidriosos parecían verlo todo a cámara lenta aquello no podía estar pasando. Lo que aquel hombre le advirtió en la cafetería se estaba haciendo realidad. No había querido creerlo pero ahora se daba cuenta, reprimió llorar desconsoladamente porque temía ahora por su vida.

Al compañero de Alyssa ahora le temblaban las manos y le sangraba la boca. Probó con una combinación de números y se escuchó el pitido de “acceso denegado ” acompañado de una pequeña luz roja, volvió a probar y nada, mismo resultado. Se volvió a escuchar un golpe sordo, fue el puño de aquel hombre en las costillas de William.

—hazte con la combinación de Alyssa como sea… si lo hacemos nosotros ya sabes cómo va a terminar tu compañera.

La amenaza sonó lenta y verdadera y tras ella los pasos de aquel hombre se alejaron dejando a William allí con dificultades para respirar. Sus sonidos se mezclaban con sus lamentos, estuvo allí un par de minutos y luego renqueante se marchó. Alyssa esperó un buen rato, agachada tras la mesa que la había protegido haciendo acopio de valor para asomarse hasta que al final lo consiguió. Miro para todos los lados habidos y por haber, por su mente pasó el pensamiento de que su compañera había sido asesinada y rompió en un llanto que ahogo de nuevo con su manos, se controló y se apoyó en una mesa para aclarar sus ideas. Alzo la vista y lo vio claro. Debía de hacerse con el manuscrito que le habían prohibido estudiar y luego llamaría al hombre que le ofreció su ayuda.

Se encaminó hacia la puerta electrónica, pulso el código que ella sabia y en dos números pudo notar como la sangre de William se pegaba a sus dedos, colocó una cara de angustia a la vez que se abría la puerta con la luz verde. Actuó rápido entre sollozos, tomó dos placas de metraquilato tamaño “dinA5”. Las colocó sobre el mármol y abrió el compartimento del manuscrito, este lo tomó con sumo cuidado y lo posó sobre una de las piezas para sellarlo con la otra con unos tornillos especiales. Salió de allí sin percatarse de las cámaras nuevas que habían instalado, subió al vestíbulo y vio la zona del guardia de seguridad… este estaba tumbado con un golpe en la cabeza, tras el mostrador William la había estado observando por las pantallas de las cámaras de seguridad. Alyssa frenó en seco sus pasos.

—Vaya, vaya Alyssa, de nuevo haciendo horas eh. Siempre tan diligente en tu trabajo.

—Déjame irme William.

—La gran Alyssa Jules, la joven promesa en el campo de la química y de la física. —Hizo una pausa acercándose a ella— tú con tus trabajos has hecho que mi trabajo no merezca la pena.

—William tu trabajo es importante eres el líder de un equipo exclusivo para ti.

—Pero es a ti a la que te dan los trabajos más misteriosos y más ¡IMPORTANTES! —escupió saliva la gritar.

—De veras William me estás diciendo que todo esto que está pasando es por qué crees que a mí me dan todos los trabajos más importantes. —dio unos pasos para atrás.

— ¡AAHH! —El hombre se tomó la cabeza entre las manos— no lo entenderías… dame lo que has cogido y no te pasara nada.

—No te lo pienso dar, ¿Quién son esos hombres?, ¿¡Qué es lo que quieren William!?

El hombre avanzó a paso rápido hacia ella que cuando lo tuvo a la altura intentó darle un golpe ayudándose con el bolso el cual el desvió con sus brazos para luego abofetear fuertemente su cara haciéndola caer al suelo, el bolso cayó cerca de ella y cuando quiso hacerse con este William se colocó encima de la joven, sus manos rodeaban a hora la garganta de Alyssa que empezaba a no poder respirar.

—Ves, date cuenta de en lo que me has convertido, he tenido que hacer un pacto con esos hombres para poder ser mejor que tú, ¡para poder estar a tu altura!

Las manos de William apretaban cada vez más, una lagrima recorrió parte del rostro de Alyssa que movía su mano en busca de su bolso… una vez lo tuvo buscó a ciegas en él, cada vez con menos energía, quería respirar pero no podía, su mano se hizo con un spray al fin y casi sin fuerzas apuntó a la cara de su enemigo y disparó la pimienta liquida haciendo que este la soltara, ella se zafó, recuperó el aliento entre los alaridos de William y cuando lo hizo se giró hacia él y su pie fue a parar a las partes bajas de este que cayó al suelo estremecido por el picor y el dolor.

— ¿Cómo has podido llegar tan lejos?... ¿te das cuenta de que ahora has arruinado tu carrera y tu vida? —Alyssa recogió todo y se marchó mientras marcaba el número de la policía.

—Emergencias, ¿en qué puedo ayudarle?

—Mi nombre es Alyssa Jules quiero denunciar un altercado en Haven National Laboratory

— ¿Qué clase de altercado?

—Intento de robo y agresión a un guardia de seguridad.

—De acuerdo no se mueva ahora unas patrullas van para allí.

Alyssa continuó saliendo de allí, sabía que si la policía la interrogaba le quitarían el manuscrito así que no quería esperar a que llegaran, mientras salía notó como unas manos le rodeaban la pierna

—Alyssa… por favor no me dejes aquí. —la voz sonó entre sollozos y lamentos de dolor.

—Te mereces más cosas de las que te van a pasar a partir de ahora pero yo no soy quien para tomarme la justicia por mi mano.

La joven golpeó la cabeza del hombre con la parte inferior del spray anti violadores dejándolo inconsciente. Se marchó de allí en dirección a casa de Megan ya que como había dado su nombre a emergencias lo más seguro es que la buscaran allí también. Miro de soslayo al guardia de seguridad sabiéndole mal dejarlo allí tirado y se marchó con la cara y el cuerpo doloridos.


Obra registrada a nombre de J.C. Amante (El Creador de Leyendas).

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viernes, 17 de octubre de 2014

La Llamada. Capítulo 6.


Universidad Complutense de Madrid.


Universidad Complutense de Madrid.

El campus de la universidad era un hervidero de alumnos cargando con maletas de aquí para allá. Era viernes, y la mayoría regresaba a sus casas para pasar el fin de semana. Gómez atravesó la calle principal y cogió el desvío de la derecha hasta la facultad de Geografía e Historia, que era donde se suponía que debía encontrarse con el Dr. Thomson. Aparcó la moto cerca de la entrada y se introdujo en el edificio. 

El hall estaba desierto. Miró a su alrededor y vio una pequeña recepción donde una mujer, con gesto agotado, terminaba de colocar unos archivadores en una de las estanterías que tenía a sus espaldas.

-Disculpe -dijo Gómez desde la barra-. ¿Podría decirme cuál es el despacho del Dr. Thomson?

La mujer se giró a mirarle. Dejó el archivador en su sitio y se acercó hacia él.

-¿Tiene concertada una reunión con el doctor? -preguntó con tono rutinario-.

-Sí. Me está esperando.

La mujer le miró de arriba a abajo. 

-Y su nombre es... -dijo moviendo su mano y colocándose bien las gafas-.

-Sí, perdón. Luis Gómez. Llamó mi ayudante para concertar una entrevista con él.

La mujer suspiró y abrió un enorme libro que tenía a un lado de la barra.

-Aquí está -dijo señalando algo escrito-. 

Anotó algo y añadió:

-Es en la tercera planta. El despacho D-673. 

-De acuerdo, muchas gracias.

Gómez se giró para marcharse cuando la mujer le llamó. 

-Dígale de mi parte, que estas no son horas de recibir visitas. Estamos a punto de cerrar.

Gómez sonrió y asintió con la cabeza. 

Se dirigió hacia las escaleras y ascendió hasta la tercera planta.  

-El despacho D-673... -murmuró mirando en cada una de las puertas.-.

El despacho que buscaba estaba al final del pasillo. Y, para su sorpresa, encontró la puerta entreabierta. Gómez se acercó y golpeó la madera con los nudillos. 

-¿Hola? -dijo empujando la puerta-. 

El despacho era pequeño y estaba a rebosar de libros y cachivaches antiguos. En cierto modo, le recordó a las películas de Indiana Jones. 

-¿Hola? -volvió a preguntar-. 

Pero la sala estaba vacía. 

-Maldita sea... -renegó-. ¿Dónde se habrá metido el americano de las narices? 

Separó la silla que había frente al escritorio, dejó el casco sobre la mesa y se sentó a esperar. 

Le llamó la atención un pequeño reloj de arena que había en una de las estanterías y se levantó a observarlo mejor. Lo estaba cogiendo con una mano cuando alguien irrumpió en el despacho cerrando la puerta de un golpe. Gómez se giró a mirar extrañado y encontró a un hombre de pelo gris, con gafas de pasta y una bata blanca, apoyado en el marco de la puerta, respirando agitado.

-Disculpe -dijo dejando el reloj en su sitio-.

El hombre abrió los ojos asustado y se le quedó mirando algo contrariado.

-¡¿Quién es usted?! -gritó con evidente acento extranjero-. 

-Estoy esperando a...

-¡Lárguese! ¡Ahora no puedo atenderle!

Gómez se fijó en que el hombre ocultaba algo entre los pliegues de su bata.

-¿Es usted el Dr Thomson?

Pero el hombre no le respondió. Corrió hasta su escritorio y abrió el cajón. Levantó la vista y al ver que Gómez seguía allí, frunció el entrecejo.

-¡Le he dicho que se vaya! -le increpó introduciendo lo que llevaba escondido en el cajón y cerrándolo con llave-.

-¡¿Cómo que me vaya?! -se le agotó la paciencia-. ¡¿Es usted el Dr Thomson o no?! 

El hombre se quedó parado un instante ante el grito de Luis. 

-S..sí -dijo por fin-. Pero no le puedo atender ahora. Váyase, por favor. 

-Soy el Sargento Gómez. Necesito que me hable de su cooperante, Lucy Wales. 

Al oír el nombre de Lucy el hombre palideció. 

-¿Se encuentra bien? -dijo acercándose a él-.

-Sí, sí...

Se dejó caer en la silla y se sacó las gafas. Pasó la mano por el rostro, agotado.

-Sargento, ahora mismo no es un buen momento... No debería estar aquí... ¡Será mejor que se vaya!

-¡Pero si fue usted el que me dio hora para hablar con usted!

Thomson desvió la mirada hacia la puerta, con la preocupación escrita en el rostro. Gómez se giró a mirar también. Conocía muy bien esa mirada. Era la mirada de alguien que se esconde. 

-Dr Thomson, ¿le pasa algo?

Thomson le miró e intentó forzar una sonrisa. 

-No, no. No se preocupe por mí. Estoy algo afectado por lo que le ha pasado a Lucy, nada más.

Se levantó y le cogió por el brazo, guiándole hacia la puerta.

-¿Le importaría venir el lunes? Estaré encantado de ayudarle. Pero de verdad que ahora no puedo...

Gómez renegó por lo bajo.

-De acuerdo. Pero pobre de usted que no me atienda el lunes... -dijo mirándole con severidad-. Le empapelo, ¿me oye?

El hombre asintió mirando una y otra vez hacia el pasillo.

-No se preocupe, aquí estaré. 

Entró en el despacho y le cerró la puerta en las narices.

-Hay que joderse con el americanito... -murmuró-.

Se dirigió hacia la escalera y bajó hasta la planta baja donde la mujer acababa de ponerse el abrigo. 

-¿Ya está? -dijo sorprendida al verle-.

-No me ha podido atender. Vendré el lunes a primera hora.

-Estos estudiosos son así de raros, señor Gómez. No se lo tome en cuenta.

-Descuide -dijo abriendo la puerta de la facultad-. Pase, señora.

-Gracias...

Antes de salir se puso la mano en la frente y exclamó:

-¡El casco! Maldita sea. ¡Me he olvidado el casco en el despacho!

-Pues suba a buscarlo antes de que ese hombre se meta en alguno de los laboratorios...

Gómez no dijo ni adiós, entró de nuevo y corrió escaleras arriba hasta la tercera planta. Resoplando por la carrera, se sujetó al pasamanos y levantó la vista. Por suerte, todavía se veía luz debajo de la puerta. Se acercó resoplando. Antes de golpear la puerta, unos golpes le detuvieron en seco.

-Pero qué... -murmuró acercándose con sigilo-.

Sujetó el pomo de la puerta, pero antes de abrirlo, la puerta se abrió de golpe.

Un hombre vestido de negro chocó contra él, golpeándole en la frente.

-¡Joder! -refunfuñó pasando la mano por la frente-. ¡Ten cuidado, coño!

El tipo le miró, miró hacia el despacho y salió corriendo hacia las escaleras. 

-¡Eh! ¡Cómo mínimo discúlpate! -gritó entrando por la puerta-. ¡¿Pero qué diantres ha pasado aquí?! 

El despacho estaba revuelto. Los libros estaban tirados por el suelo y algunos de los cachivaches, rotos. Miró a su alrededor extrañado. Detrás del escritorio pudo intuir la silueta de alguien.

-¿Dr Thomson? -dijo acercándose hacia él-.

El hombre estaba sentado, apoyando su espalda en el escritorio. 

-¿Doctor? ¿Pero qué ha pasado?

Al arrodillarse junto a él, se dio cuenta de que sus manos temblorosas apretaban su pecho. Poco a poco, un cerco rojizo empezó a aparecer bajo sus manos. Gómez acercó su mano y levantó las del hombre. La sangre empezó a fluir con fuerza.

-¡Joder! -exclamó apretando con fuerza el pecho del viejo-. ¡¿Qué ha pasado?!

Thomson abrió los ojos un instante.

-S...señor Gómez... -dijo casi sin voz-. No debería estar aquí...

-¿Quién le ha hecho esto? 

-Eso ya no importa... ¡Cof! ¡Cof! 

-¡No se mueva! ¡Voy a llamar a una ambulancia!

Thomson le sujetó del brazo antes de que se levantara.

-Espere... -murmuró-.

Metió la mano en su bata y sacó, con gran esfuerzo, una llave.

-¿Pero es que no ve que necesita ayuda? 

-Tome, en el escritorio. Coja el sobre... Ha de entregárselo a Alyssa Jules...

-¿Qué sobre ni qué ostias? ¡Voy a llevarle a un hospital ahora mismo!

-¡No hay tiempo!

Gómez se quedó parado ante la mirada de Thomson. 

-¡Entréguele el sobre a Jules! Por... por favor... ¡Cof! ¡Cof!

La mancha de sangre cubría ya todo el pecho del hombre. 

-Lucy... Lucy me lo dio antes de que aquellos... ¡Cof! ¡Cof! No... no puedo más...

-¿Qué? ¿Qué ha dicho? 

-Señor Gómez -murmuró apenas en un susurro mientras le cogía de la mano a Luis-. Se lo suplico... no deje... no deje que la maten...

El hombre dejó caer su brazo al suelo. Gómez, que seguía apretando con fuerza la herida del pecho, se separó de él y suspiró. Colocó los dedos en su cuello. Estaba muerto. Le sacó las gafas y cerró sus ojos. Se puso en pie. Miró el escritorio. Desvió la mirada hacia Thomson y se agachó a coger la llave que aún aferraba en su mano. 

-Maldita sea, Mamen... Mira donde nos has metido -renegó-.

Se puso en pie y giró la llave. ¡Clock! El cerrojo se abrió. Tiró del cajón. Había un sobre color marrón del tamaño de una cuartilla. Miró a Thomson. ¿Qué habría en ese sobre para que tanto Lucy cómo él perdieran la vida? ¿Y esa tal Alyssa, también corría peligro? Cogió el sobre. Estaba cerrado por una goma y un botón. Lo abrió. En su interior había un papel. Lo cogió con los dedos.

-¿Una fotografía? -murmuró-.

Cuando vio la imagen impresa, sus piernas le fallaron. 

-Pero... Pero qué coño significa esto... -murmuró guardándola de nuevo-. 

Se quedó pensativo un instante. 

Sacó el móvil y marcó unos números.

-Mamen, soy yo. 

-¡Sargento! ¿Cómo ha ido la entrevista?

-Envía a una cuadrilla al despacho del Dr Thomson.

Silencio.

-¿Qué... qué ha pasado?

-Thomson ha muerto. Te lo explico en cuanto llegue. 

-Vale, vale. Enseguida aviso.

Colgó el teléfono y salió del despacho.

-Necesito un cigarro... -murmuró-.

Bajó las escaleras y salió al campus. Buscó la cajetilla en el bolsillo interior de la chaqueta y se colocó un cigarro en la boca. Cuando estaba a punto de encenderlo, un disparo golpeó la pared cerca de su cabeza.

-¡¿Pero qué coño?! -gritó cayendo al suelo por el susto-.

Miró a un lado y al otro. Otro disparo, esta vez cerca de sus pies. Se incorporó y corrió al interior del edificio. Puso la mano en el pecho y sacó su arma. Se asomó con cautela. Fuera no parecía haber nadie. Buscó entre los coches, detrás de los árboles... Nadie. Un reflejo le llamó la atención. Venía del edificio de enfrente. Apuntó con el arma y miró a través de la mirilla. 

-¡Es ese hijo puta! -dijo al reconocer al tipo que chocó con él momentos antes-. 

Para su sorpresa, el hombre se puso en pie. 

-¡SARGENTO GÓMEZ! -gritó-.

-¿Cómo? -exclamó extrañado de que supiera su nombre-.

-¡ENTRÉGUENOS LO QUE LE HA DADO EL DOCTOR!

Dudó unos instantes. Pero si quería sacar algo en claro de aquella extraña situación, sabía que no le quedaba otro remedio. Puso los brazos en alto y salió al exterior. Pudo reconocer a varios tipos trajeados en diferentes puntos de aquel edificio. Y había otros dos en un vehículo negro a unos 50 metros de allí.

-¡No sé de qué me habla! -mintió-.

-¡No sea terco, sargento! ¡Denos el sobre! ¡¿No querrá que su preciosa esposa sufra por su testarudez?!

Luis se puso tenso.

-¡Ni se te ocurra tocar a mi mujer! ¡Pedazo de mierda! 

-¡Eso depende de usted!

Gómez se quedó parado un instante en silencio, escrutándoles con la mirada.

-¡¿Sargento?! ¡Usted decide!

Gómez apretó su arma con rabia. ¿Qué? ¿Qué debía hacer? La imagen impresa se le presentó en la memoria.

-Mierda... -renegó arrepintiéndose de lo que estaba a punto de hacer-.

Apuntó con rapidez hacia el hombre y disparó. El tipo se escondió bajo la pared de la ventana y Luis aprovechó para salir corriendo. Los otros empezaron a moverse. El coche arrancó. Otro disparo. Luis apuntó al tipo que había a su derecha y vio cómo caía con una herida en el hombro. Apuntó al coche. Disparó y el vehículo perdió el control. 

Gómez intentó alcanzar la naked. Sacó el móvil de nuevo y le dio al botón de re llamada.

-¡Mamen! ¡Llama a Carla! ¡Dile que prepare las maletas! ¡Nos vamos! 

-¡Sargento! Parece nervioso.

-¡Vamos Mamen, no hay tiempo que perder! ¡Llama a Carla y díselo! Luego llama a Sánchez y le dices que nos vamos a coger los días que nos quedan de vacaciones, y que a ti...

-Sargento, ¿pero de qué demonios me está hablando? ¿Se va a ir de vaca...?

-¡Me quieres escuchar, maldita sea! -gritó disparando de nuevo su arma hacia el tipo del edificio-. Invéntate lo que quieras, pero nos vamos los tres. Busca un avión a Nueva York. ¡En dos horas te quiero en mi casa! 

Colgó el teléfono. Sacó las llaves de la Naked y arrancó perdiéndose a gran velocidad entre las calles del campus.



-Señor -dijo el hombre de negro al teléfono-. Gómez tiene el sobre.

-¡Maldita sea! -gritó golpeando la mesa con el puño-. ¡Le dije que no se metiera! 

-¿Qué hacemos?

Sánchez se hundió en su sillón de piel oscura y apretó la sien con la otra mano. Se irguió lo justo para poder apoyarse en la mesa y dijo:

-Ya nos ocuparemos de él más tarde. Ahora lo primero es la reunión con la facción americana.

-Sí, Señor.


Obra registrada a nombre de Carmen de Loma en SafeCreative.

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domingo, 12 de octubre de 2014

La Llamada. Capítulo 5.

Capítulo escrito por El Creador de Leyendas. Si quieres acceder a la publicación de su blog, haz click aquí.


—La datación de lo encontrado en la excavación de Egipto no es relevante

Comento en tono serio William, la reunión avanzaba lenta con la única distracción de beber algún trago de agua. Los presentes ya estaban curtidos en aquel ambiente de trabajo y no sería la única reunión que tendrían sobre aquel tema aquella semana.

De pronto se abrió la puerta, fue Alyssa la que entró azorada por la tardanza colocándose un mechón de pelo tras su aurícula. 

—perdón por el retraso... Recibí tarde el aviso— miro a su compañero. —quizás se deberíamos  de seguir  la agenda de reuniones o avisar con más tiempo 

Tomó asiento en la sala donde no lo solía hacerlo  y preparo los documentos colocándolos sobre la mesa 

— ¿Acaso no recibiste la notificación del cambio de hora Alyssa?— respondió William que cesó su explicación. —Son muchas cosas te pido disculpas por no comentártelo con más tiempo 

—la suerte es que Megan me avisó cuando venía para aquí, pero sigue… no rompamos el ritmo de la reunión.

Tras este pequeño dialogo que mantuvieron William y Alyssa mientras los demás compañeros los observaban, continúo la reunión que se alargó unas tres horas más. Cunado acabo, los compañeros de la división de datación abandonaron la sala dejando a la joven recogiendo sus últimas notas y a William ordenando lo utilizado en la misma.

— ¿qué te ha parecido la reunión Alyssa? 

— ¿qué quieres que me haya parecido?

—quiero que me des tu opinión personal, claro está.

—te la de, o no te la de, seguro que harás lo que quieras

Alyssa no entendía que William se mostrara tan receptivo con ella, ya que siempre habían tenido una fuerte competencia tras el velo de ser unos ejemplares compañeros de trabajo que se ayudaban en sus respectivos campos

—vamos Alyssa… concédeme tu opinión— la siguió mientras ella abandonaba la sala en dirección a su despacho

—mi opinión es que realmente no sabes si lo de Egipto es importante o no, tu hombre allí no tiene el equipo necesario o es muy precario para colocarle la “etiqueta” de no muy relevante.

Avanzaron con paso firme por los pasillos cruzándose con más gente, giraron una esquina y entraron en el despacho de la joven

—sabes perfectamente que no es fácil gestionar los fondos para ir, trabajar o transportar lo que se quiere estudiar

—se perfectamente que te mueves bien con el comité financiero para lo que quieres William, quizás te costaría faena; pero al final lo conseguirías

—El problema Alyssa es que guardo ese “as” para otra cosa— un silencio se hizo y su miradas se cruzaron como dos espadas chocando entre sí. — ¿qué te parecería si háblese con el comité para tu caso privado?

— ¿a cambio de que William? Sé que no me vas a ayudar así como así.

—a cambio de que me dejes trabajar contigo y de que nuestros nombre salgan juntos cuando hayamos concluido el descubrimiento.

Alyssa coloco una muestra de desprecio hacia su compañero. 

—siempre piensas en tu evolución personal… aún no se si tenemos algo importante, puede que no sea nada

En el fondo Alyssa sintió que mentía, pues los acontecimientos recientes le hacían pensar lo contrario pero aun no quería hacerse con esa idea. Miro el móvil de soslayo esperando oír la llamada de Lucy o ver iluminarse un mensaje de ella pero no apareció nada.

—Por el momento no voy a compartir mi trabajo contigo — siguió Alyssa 

—Tu misma — se encogió de hombros Williman —sebes perfectamente que soy tu mejor carta para que le comité reabra tu trabajo… sin el laboratorio no puedes llevarlo a acabo y lo sabes.

Salió del despacho mientras la joven clavaba su mirada inquisitiva en él. Este se perdió en los pasillos mientras sacaba su móvil del bolsillo y se lo llevó cerca de su mejilla, espero unos momentos acompañado de los tonos, y por fin habló

—se niega a dejarme participar en su trabajo

—No es una opción—respondió en tono seco la voz del otro lado de la línea —debiste  conseguirnos lo que te pedimos

—pero lo he intentado, debes de creerme… lo he intentado

La llamada se cortó y su última frase quedó en el aire en el momento justo que entraba en su despacho. William golpeo la mesa y barrio de ella un pequeño archivador producto de su ira. Se apoyó con los brazos rectos en la mesa pensativo… sabía que se había metido en un buen lio y no solo su vida ahora corría peligro sino que la de Alyssa y Lucy también.

El día transcurrió según lo planeado, Alyssa siguió atenta al móvil incluso distraída de su trabajo esperando la respuesta de Lucy, la cual no llego. Probó a llamar pero el teléfono no sonó. No le gusto que William le pidiera de participar en el trabajo suyo ¿Por qué lo haría? ¿Qué quería?, es más… ¿habría sido el artífice de que pararan su investigación? Alyssa guardó toda la información de su proyecto en un pen para sí misma justo antes de terminar su jornada y regresar a casa.


Obra registrada a nombre de J.C. Amante (El Creador de Leyendas).

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miércoles, 8 de octubre de 2014

One Lovely Blogger Award y The Versatile Blogger Award





¡Hola de nuevo!

Estamos que no paramos con los premios, ¿eh? jejeje 
Muchas gracias a Nahuel Herrera y su gran blog Las Historias de Excalfing por ambos premios. Y a José Baena, con su maravilloso blog José Baena Castel, por el The Versatile Blogger Award. 

No sé cómo daros las gracias, ¡estoy muy muy feliz! ^^ Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias...

Esta vez, voy a romper un poco las normas... Ambos premios se los voy a otorgar sólo a 5 personas. Aunque todos vosotros tendréis un pedacito de él, porque todos lo merecéis.

Y, sin más charla, aquí os dejo a los 5 nominados.


José Baena Castel: De José Baena. Por sus increíbles historias cargadas de fantasía. (Tengo muchas ganas de empezar con otras de tus sagas, aunque primero ¡¡a ver si termino la de Érdwill!! Por cierto, ¡una saga muy recomendable!)

Las Historias de Excalfing: De Nahuel Herrera. Por sus magníficas sagas, llenas de aventuras. (¡Qué ganas de terminar El Señor de las Espadas! Creo que será mejor que me de prisa, ¡¡qué ya has empezado a colgar el Libro II!! T-T  ) Pasaros por su blog, es muy interesante ;)

El Creador de Leyendas: De Quim Cuevas. Por su excelente blog. Ya sean las historias (Estoy enganchadísima a Lady Pirate) O sus videos, o sus partidas de Rol (Me parto cuando las veo... ¡Qué bien qué lo pasáis!) Sin duda, un gran blog que no podéis dejar de visitar.

Donde los Valientes Viven Eternamente: De Hammer Pain. Por esa manera de escribir que es increíble, sus historias, sus leyendas, su música, sus poemas... Una maravilla de blog que no podéis perderos.

Las Almenas de Waylander78: De Toni Grimal. Por su estupendo blog, que me cautivó desde el principio. Historias llenas de batallas épicas. Ilustraciones increíbles, reseñas (Cada vez que leo alguna, me dan ganas de comprarme el libro XD ) ¡Hasta un graffitero (no sé si se dice así :P Sorry...)!  


En fin, ¡enhorabuena a todos! Y gracias por hacernos pasar ratos tan amenos (Aunque por vuestra culpa me faltan horas... Al final voy a llevar una ojeras... (Ya os pasaré la factura de la esteticien, ya... jajaja  XD ) 
Ui,   o_O   parezco una abuela... 

¡Un abrazo! Y nos leemos en la próxima entrada ^^



martes, 7 de octubre de 2014

Wonderful Team Member Readership Award



¡¡Muchas gracias a Nahuel Herrera (Las Historias de Excalfing) por este premio!! ¡¡Y a ti también José Baena (Blog) !!

En este premio, en lugar de nominar blogs, he de nominar bloggeros. Así que, sin más, os dejo sus  10 nombres:


Nahuel Herrera 

Estela Caruso

David José Rojo

Hammer Pain

Larrú

Amelia R

Chante Noir

Juan Carlos

Alejandra Sanders

Zequi Girdor



¡Enhorabuena a todos! 
Y nos leemos en la próxima entrada ^^


Puedes hacerte seguidor del blog en la columna derecha de la pantalla. ¡Te espero!

lunes, 6 de octubre de 2014

Premio Liebster Award



¡Hola de nuevo!

Pues sí, ¡otro premio! XD   
Sé que lo recibí hace un tiempo, pero es que ¡¡me faltan horas al día!! Pero de hoy ya no podía pasar...

En primer lugar, miles de gracias a Nahuel Herrera y su estupendo blog Las Historias de Excalfing. También a mi compañero de historias, con su súper blog El Creador de Leyendas. A José Baena con su magnífico blog José Baena Castel. A Tulkas Hammer Pain con Donde los valientes viven eternamente.Y Lunnaris81 y su bonito blog Mi pequeño rincón. ¡Merci por acordaros de mi blog! ^^

La verdad es que este premio me da un poco de repelús, porque he de responder a las preguntas que me han impuesto (con lo poco que me gusta hablar de mí...) y que si no contesto alguno se me va a enfadar... Pero bueno. ¡Espero no aburriros demasiado! Aquí van:

1. ¿Por qué le pusiste ese nombre a tu blog?

Pues ni idea... La verdad es que fue lo primero que se me ocurrió... 
Así pasa, que es muy poco original, jejeje Pero bueno, ya está puesto, ¿verdad?


2. ¿Qué fue lo que te llevó a hacerte un blog y hasta dónde tenías pensado llegar con tus escritos?

Vaya tela con la preguntita...
Pues a ver, lo hice para compartir con los demás lo que escribía. Y no me he parado a pensar hasta dónde quería llegar. Me imagino que también quería saber si mis historias podrían llegar a guastarles  a otros que no fueran mi familia. 


3. ¿Tienes algún ídolo? Si la respuesta es sí, ¿Quién y por qué le consideras tu ídolo?

Mmmm.. La verdad es que no tengo ningún ídolo en concreto. Creo que todos, a su manera, tienen algo que se puede admirar. 
Así que, se puede decir que mis ídolos son todas aquellas personas que han dejado algún tipo de huella en mí, le conozca en persona o no.


4. ¿Qué te motiva a seguir escribiendo?

No hay ninguna motivación concreta, simplemente me dejo llevar por las historias que recorren mi cabeza y las plasmo en el papel. Si algún día, no tengo nada que contar, dejaré de hacerlo. 


5. ¿Qué consejo le darías a alguien que acaba de empezar?

Mi único consejo es ponerle ganas a lo que haga. 


6. Los beneficios que te ha traído tu blog.

Aparte de ser un escaparate para que otros lean lo que escribo, me ha abierto las puertas a conocer a gente muy especial y con muchas cosas, que como yo, quieren contarles a los demás. 


7. ¿Por qué piensas que te nominé al premio Liebster?

Jajaja ¡Vaya pregunta!

¡Ni idea! Eso se lo tendréis que preguntar a los que me han nominado ^^


8. ¿Qué planes a futuro tienes en cuanto a actualizaciones de tu blog?

Ufff... no lo he pensado, la verdad... 


9. ¿Consideras que has cometido algún error desde que abriste el blog?

o_O  ¿¿Uno...?? ¡Diría que muchos! Pero a base de equivocarse, se aprende, ¿no?


10. ¿Desde qué edad empezaste a escribir y qué tipo de literatura te gusta? 

Llevo inventando historias desde que tengo recuerdos claros. Siempre me ha gustado. De hecho, me expreso mejor en papel que a viva voz. 

Y en cuanto a la literatura, cualquier género me gusta. Pero soy una fan aférrima de la fantasía y la ciencia ficción. 


11. ¿En qué momento o etapa te diste cuenta que eras bueno para escribir?

No lo sé... Mi madre siempre me decía que lo hacía bien, pero ¿qué va a decir una madre? La verdad es que nunca he pensado que lo haga demasiado bien... ¡Pero al final me lo voy a creer y todo! XD


¡Bieeen! ¡Por fin se acabaron las preguntas! jejeje... Y ahora, otro dilema más, a quién nominar...
Como siempre, sois muchos los que os merecéis estar aquí nombrados, pero he de nombrar a 11. Así que, ahí os lo dejo:
(Como de costumbre, el orden no implica nada)



Siento, luego escribo. De Mayte Dalianegra.

Relatos Oscuros.  De Federico Rivolta.

José Baena Castel. De José Baena. (Te lo devuelvo ^^)



Las Historias de Excalfing. De Nahuel Herrera. (Te lo devuelvo XD )

El Rincón de Nesa. De Nesa Costas.

Hechos de Sueños. De Tomás Dagna.

Historias con Latido. De Aio Eveson.

El Creador de Leyendas. De Quim Cuevas. (Te lo devuelvo  : P  )


Pues ale, ahí os lo dejo. ¡Enhorabuena a todos los nominados! Ya me iré pasando por vuestros blogs a ver si habéis contestado a las preguntas, jejeje (a no ser que ya tuvierais el premio y ya hubieseis respondido, claro) ¡Un abrazo a todos!


sábado, 4 de octubre de 2014

The dark

Microcuento...



Art by davidshong


Las tinieblas se hicieron eco de su alma. Sujetando la espada con mano firme, dejó escapar el temor para tomar su destino. El caballero no podría regresar jamás. Y lo sabía. 

Nadie supo que fue de él. Abandonado por sus camaradas en aquella tierra hostil, no le quedó otra opción que dejarse arrastrar por la oscuridad. 

Ahora solo le queda la extraña compañía de esas aves negras que vuelan a ras de su cabeza. Esos seres inmundos que no le dejan apenas respirar, oscureciendo el cielo a su paso. Sabe que no puede espantarlas, porque son las encargadas de cuidar su cuerpo hasta que pueda devolver lo que tomó prestado. Pero las odia... Arrancaría sus plumas una a una si con ello pudiera acabar su tormento. Pero ya no queda nada ni nadie... Se ha dejado llevar por la amargura, y sólo la sed de venganza lo mantiene cuerdo....




Obra registrada a nombre de Carmen de Loma en SafeCreative.