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Tsunami.

Imagen del largometraje "Lo Imposible",
del director Juan Antonio Bayona.


El muro de agua llegó sin apenas darnos cuenta. Jamás imaginé que el agua tendría esa fiereza. Como si de un camión quitanieves se tratara, arrastró todo a su paso. Árboles. Casas. Postes de luz... Todo a mi alrededor estaba siendo derribado. Destrozado. 

Lo primero que pensé fue que debía apretar todos los músculos de mi cuerpo para frenar el golpe que me esperaba. Cerré los ojos con fuerza. Me encomendé a un dios al que desde niña no había vuelto a mentar. Y cogí todo el aire que mis pulmones fueron capaces de absorber.

El impacto fue mayor de lo que imaginé. El golpe me obligó a soltar el aire. Mi cuerpo empezó a retorcerse sin control, arrastrado sin remedio por aquella masa de agua, con cascotes y trozos de madera que guardaba para mí como regalo de bienvenida. Intenté abrir los ojos pero el agua turbia apenas me dejó ver. Un fuerte pinchazo en mi pierna me hizo gritar. Tapé mi boca con las manos desesperada por guardar el poco aire que me quedaba. Otro impacto. Mi cuerpo golpeó con fuerza una pared. El agua, que me aplastaba contra el muro, me fue arrastrando hacia arriba hasta sobrepasarlo. Dejé escapar un grito de dolor al sentir cómo parte de mi piel se desgarraba y quedaba pegada en él. 

Conseguí sacar la cabeza deseosa de tomar una bocanada de aire. El ruido ensordecedor de los gritos desesperados, de la furia del mar, de los árboles tronchándose, se clavó en mis oídos. El agua volvió a hundirme y , esta vez, sentí cierta calma. El ruido había desaparecido. Logré abrir un ojo. Parecía que los objetos a mi alrededor bailaran al son de la corriente. Deseaba dejarme llevar por aquella danza. Dejarme llevar por aquel baile mortal... Pero la imagen de mi hijo se presentó ante mí haciéndome regresar de nuevo. No podía rendirme. No podía esperar a la muerte así, sin más.

Un palo metálico se acercó veloz hacia mí. Intenté esquivarlo. Me sujeté a un tronco y tiré de mi cuerpo, casi sin fuerzas, para evitar quedar empalada en aquellas malditas aguas. Pasó sin rozarme. Le seguí con la mirada y el rojo nubló mi vista por un instante. Al disiparse la turbidez grana mi corazón dio un vuelco. Un hombre recibió el lanceo que estaba destinado a mí. Arcadas acompañaron entonces mi viaje. Miré a mi alrededor y vi más personas como él, arrastradas sin control, siendo ensartadas por objetos de mil formas distintas. Horror. Terror. Desesperación. Cada uno de aquellos rostros cargaban su dolor y lo grababan a fuego en mi memoria.

Noté que la fuerza del agua disminuía. Un rayo de esperanza que me dio las fuerzas para aguantar un poco más la arremetida. Sujeta a aquel árbol muerto, mi mente hacía verdaderos esfuerzos por no pensar en nada. Por simplemente trasmitirle a mis músculos que no cesaran de apretar. 

Cuando por fin llegó la calma, apenas me quedaban fuerzas para mantener la cabeza fuera del agua. Mi espalda me ardía como si estuviera en carne viva. La herida de mi pierna continuaba sangrando, debilitándome aún más.

Lo que no imaginé era que la corriente regresaría. 

Esta vez, los cadáveres y los restos de aquel lugar paradisíaco regresaron a mí sin avisar.

No me quedaban fuerzas. No podría soportar otra embestida más... Me intenté erguir y la puerta de un vehículo salió despedida contra mí. 

Ya no recuerdo nada más.

Desde aquel día vago de arriba a abajo por esta playa sacada de una postal. Miro el mar y su inmensidad y me doy cuenta de lo insignificantes que éramos. 

Me giro hacia tierra firme. La vegetación vuelve a cubrir la zona del desastre. Miles de cuerpos aún siguen allí sin poder ser rescatados, hundidos entre el lodo y el barro que ahora alimentan la selva. Y, entre ellos, el de una mujer que intentó sujetarse a un tronco. Que aguantó la arremetida. Pero que, por un destino macabro, no volvería a respirar, dejándola atada para la eternidad en esta tierra perdida...


Obra registrada a nombre de Carmen de Loma en SafeCreative.


Comentarios

  1. Menuda forma de narrar el poder devastador de un tsunami... No quisiera estar en los zapatos de la protagonista. Me daría un infarto antes de que el agua me toque. Je, je, je.

    Y un final bastante triste aunque previsible dado el poder del agua... Sin palabras.

    Un gran relato. ¡Saludos!

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    1. Jejeje, ¡yo tampoco! ¡Debe ser una experiencia terrible! Y en cuanto al final, bueno, quitando casos contados en los que el destino te deja vivir para contarlo, las víctimas se suelen contar por miles.

      Muchísimas gracias, Nahuel :D Me alegro de que te haya gustado ^^

      ¡Saludos!

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  2. Menudo horror tuvieron que pasar. Me has puesto los pelos de punta. No he visto esa película porque desde que vi Wall Trade Center no puedo ver películas basadas en tragedias, me lastiman. Sí vi un documental que estremecía. Mucha gente que huyó a la selva murió por picaduras de serpientes y más. Un horror. Tus descripciones de la angustia de esta alma han sido bestiales. Muy buen relato, Carmen. Felicitaciones. Un fuerte abrazo

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    1. Hola Ana,
      Ciertamente la película es muy dura, porque además está basada en una familia real que logró sobrevivir a él... Me pasé media película con los ojos borrosos...
      Muchísimas gracias :). Esa era mi intención, plasmar el horror y la angustia de esos minutos eternos.
      Un besazo!!

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  3. Hola preciosa!! Me alegra tener un poco de tiempo para meterme por los blogs y leer este relato tuyo. Magistral la forma de narrar el horror de semejante experiencia (muchas imágenes de la película acuden a la mente) y el desasosiego de la víctima..
    ¡Un besazo y volveré cuando pueda! :)

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    1. ¡Hombre Tulkas! ¡Bienvenido de nuevo! Yo también me alegro de leerte, aunque entiendo que ahora tu tiempo sea escaso, jejeje con ese hombrecito en casa ^^
      ¡Muchas gracias!, me alegro que te haya gustado :D
      ¡Un besote! Y tú tranqui, que de aquí no nos movemos ;)

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  4. Me has dejado... empapado. Yo soy de un lugar costero y amo el mar, me parece mágico. Creo que parte de su magia proviene de su peligroso poder. Lo he visto rugir con rabia y no hay amenaza más contundente que esa. Muy visual tu relato. Acongojante!

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    1. ¡Hola Miguel Ángel!
      Lo siento, no quería dejarte empapado, jeje ^^
      A mí, como a ti, me fascina el mar. Esa mezcla de belleza y fuerza me encandila y me podría pasar las horas muertas frente a él, sólo observando el horizonte y escuchando el sonido de las olas.
      ¡Muchas gracias por pasarte por aquí de nuevo! ^^ Y por tus palabras.
      ¡Un abrazo!

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  5. ¡Hola, Carmen!

    Muy buena la historia. En mi caso, no me esperaba un final así. Pensaba que iba a ir por otros derroteros, y no digo nada más para evitar spoliers. ^^

    "Lo imposible" no la he visto, pero me ha bastado con leer tu relato para imaginarme el caos y la destrucción que provoca una gran ola a su paso. Me ha encantado tu texto, porque resulta muy visual y se puede seguir la acción casi como si en realidad se tratara de las escenas de una película.

    Genial, Carmen. Como siempre, con muchas ganas de seguir leyendo tu trabajo en el futuro.

    ¡Un abrazo fuerte!

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    1. ¡Hola Aio!

      Qué bien tenerte por aquí de nuevo :D Muchísimas gracias, me alegro de que te haya gustado :)

      La verdad es que la película es dura, de lo realista que quedó. Y los actores lo clavaron. A mí me gustó, aunque llorara un poquito (bueno, media peli con el pañuelo... jeje)

      Muchas gracias por pasarte y por tus palabras ^^ ¡Un besote!

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