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Sirena Varada.

Título: "Sirena Varada".
Autor: Valhadar (Javier Campos Santander). 
(http://valhadar.deviantart.com/).


La primera vez que le vi pensé que era el espécimen más extraño que había visto nunca, de piel oscura, con unas protuberancias en la espalda y dejando escapar burbujas de aire hacia la superficie. Me avisaron de que desconfiara de todo aquello que no fuera conocido. Pero su extraño aspecto fue como un imán para mi curiosidad.

Con sumo cuidado, seguí sus pasos.

Paseaba despacio entre los arrecifes. Observaba con curiosidad cada rincón, alargando lo que parecía un brazo hacia los peces de colores, intentando acariciarlos con sus dedos. Y se me escapó una risita al ver el respingo que dio cuando aquella morena salió de entre las rocas, celosa de su hogar, echando al extraño de su territorio.

De repente, miró su muñeca y empezó a nadar hacia la superficie. Me asusté.

«¡No! ¡No debes ir allí! ¡Los monstruos de la superficie te comerán!» pensé horrorizada.

Un grito lastimero me hizo volverme. Una tortuga estaba atrapada entre unas rocas algo más allá. Desesperada, estiraba su cuello intentando escapar. Pero no podía liberarse.

Le miré. Debía ir a ayudarla. Pero si el extraño ser me veía... ¿Qué? ¿Qué debía hacer? Los gritos del animal se clavaban en mis oídos. El burbujeo del espécimen me inmovilizaba...

El ser seguía ascendiendo con parsimonia.

No podía hacer otra cosa. Nadé con todas mis fuerzas hacia la pequeña y tiré de la roca que presionaba su caparazón.

–No puedo... –murmuré empujando con todas mis fuerzas. Si alguno de mis compañeros hubiera estado allí... Pero solo estábamos yo y el extraño que ascendía sin pausa hacia la superficie. Cerré los ojos con fuerza intentando borrar los miedos que durante tantos años me inculcaron los mayores y di un fuerte coletazo hacia él.

Cuando le tuve a escasos metros, se paró y me observó. Creí escuchar un grito bajo aquella nube de burbujas que escapó de su cabeza. Sonreí. La sonrisa es un lenguaje que todos en el mar conocen. Me dio la sensación de que huiría. Pero siguió quieto ante mí, observándome en silencio con el aleteo constante de sus dos colas. Entonces me acerqué un poco más y me alejé asustada. ¡Su cara! ¡Era yo! Levantó su mano en un afán de tranquilizarme. Miré la pobre tortuga y encerré el miedo que sentía. Llamé su atención y señalé hacia las rocas. El ser se movió para poder mirar en la dirección que marcaba mi mano. Al ver a la tortuga, señaló y dijo algo que no pude entender.

–Por favor –dije con mis manos en el pecho–. Ayúdame...

Nadé hacia ella y empujé de nuevo la roca. Pareció comprender lo que ocurría. Nadó con la misma calma con la que le había visto nadar y se colocó junto a mi. No le miré, me daba pánico ver mi rostro en el lugar donde debía estar el suyo. Pero mi curiosidad volvió a ser más fuerte que mi voluntad, y desvié mi vista hacia él. 

No. No era yo... Detrás de aquel extraño espejo habían unos ojos... Unos ojos que sonrieron con ternura al verme. Aparté la vista, me ruboricé y empujé de nuevo la roca.

Tras varios intentos la piedra empezó a zarandearse hasta caer a un lado, dejando a la pequeña libre de su prisión.

–¡Sí! –grité emocionada girando sobre mí misma. Él me observaba divertido–. ¡Eres libre tortuguita!

La pequeña, agradecida, acercó su cabeza a mi mano para que la tocara e hizo lo mismo con el ser, quién pareció sorprendido por la reacción del animal. Al alejarse de allí, los dos nos quedamos como tontos, sin decir nada. Contemplando en silencio la inmensidad del océano.

Debía irme. Si los mayores se enteraban de lo que había hecho, el castigo sería muy duro. Le sonreí e incliné mi cabeza en señal de agradecimiento. Cuando me iba a alejar, el ser cogió mi mano para retenerme. Mi corazón latió con fuerza. Me revolví nerviosa y, en ese momento, me soltó y levantó su mano despidiéndose.

Nadé todo lo rápido que pude para alejarme de allí. Nadie debía saber qué era lo que había pasado. Pero deseaba saber más cosas de él... Al llegar al arrecife, me escondí y le observé de lejos. Seguía mirando en la dirección en la que me había ido. Pero al rato empezó a ascender hacia la superficie.

«Le seguiré», pensé.

Alcanzamos la superficie al cabo de un rato. El ser parecía agotado. Sus movimientos eran cada vez más lentos... Algo llegó flotando por la superficie.

«¡Los monstruos!», pensé horrorizada. Pero antes de poder hacer nada, aquella cosa lo engulló, arrastrándolo fuera del agua.

Nadé con todas mis fuerzas hacia arriba. Iba a hacer algo que jamás debí haber hecho. Saqué la cabeza fuera del agua y entonces fue cuando le vi.

El ser estaba de pie en aquella cosa que flotaba. Estiró de su cara y... y... ¡Se la arrancó! ¡Se arrancó la cara! Tapé mis ojos horrorizada. Pero al mirar entre los dedos mi sorpresa fue aún mayor. Lo que se sacó no era su cara... ¡Su cara era similar a la mía! Volteó la cabeza con fuera y se sacudió el pelo. Entonces se arrancó las protuberancias de su espalda y la piel oscura, quedando con el torso desnudo.

–Ángel –dijo otro ser dirigiéndose hacia él–. Te has arriesgado demasiado.

–Lo siento –dijo él–. Sé que te prometí que no volvería a hacerlo, pero ha merecido la pena.

Una bonita sonrisa adornó su cara.

–Al menos habrás identificado alguna especie nueva, ¿no? Ya que me tienes aquí todo el día pendiente del reloj, como mínimo que haya servido para algo.

Él se acercó al borde del bote y se apoyó mirando hacia el fondo del mar.

–La verdad... –Se detuvo un segundo–. La verdad es que no.

¿Aquellos eran los monstruos de la superficie? ¿Los que se supone que jamás deben encontrarnos? Aquellos ojos que miraban el fondo del mar eran similares a los míos. Miraban el mundo con la misma intensidad que yo lo hacía. ¿Cómo podían ser asesinos?

Ángel levantó la cara para que el sol le calentara y dijo casi sin voz.

–Guille, ¿crees que las sirenas existen?

Guille soltó una sonora carcajada y pasó la mano por su canoso pelo.

–Creo que pasar tanto tiempo en el agua te ha dejado lelo –rió.

–Sí, je, je. Debe ser eso.

Volvió a mirar hacia el mar y me vio. Se incorporó veloz y miró a su compañero. De un salto, regresé al fondo del mar. Ángel no llegó a decir nada. Volvió a mirar al mar y me buscó. Pero yo ya no estaba allí. No volvería a estarlo.

Han pasado varias estaciones desde entonces. Y no he podido dejar de pensar en aquella mirada profunda y en su cálida sonrisa. Nadie ha sospechado nada de lo que ocurrió entonces. Y él tampoco debió explicarlo, porque no hubo más especímenes como él en mucho tiempo.

A mí, en cambio, el calor del sol me atrae. Cada amanecer subo a la superficie. Nado hasta una playa de blanca arena y dejo que sus rayos acaricien mi piel. Me gusta pensar que son sus manos las que me rozan. Que es su mirada la que me calma. Pero no le he vuelto a ver. Ayer regresé al arrecife. Fue como si aún pudiera verle nadando con cuidado, observando todo lo que el mar le regalaba. Y he subido a la superficie. ¿Qué habrá sido de él?



Mientras tanto, en un viejo embarcadero, un hombre se sienta en el muelle cada amanecer con la mirada perdida en el vasto mar y la sonrisa de aquella sirena clavada en su memoria. Deja que los rayos del sol acaricien su piel y cierra los ojos imaginando que son sus delicadas manos las que le rozan.

Obra registrada a nombre de Carmen de Loma en SafeCreative.

Comentarios

  1. Lindo relato. Me dio gracia la parte en que la sirena ve al buzo quitarse la mascarilla. Je, je, je. "Estiró de su cara y... y... ¡Se la arrancó! ¡Se arrancó la cara!" Je, je, je. Me tenté mal. Por desgracia no se volvieron a ver aunque quedaron en la mente del otro.

    Que tengas una buena semana. ¡Saludos!

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    1. Jejeje Sí, esa parte ha estado bien. Ella no sabía que tenía un traje puesto XD

      Gracias por comentar :) ¡¡Feliz semana para ti también!! ¡Saludos!

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  2. ....y duerme un poco más, los párpados no aguantan ya, pero están las decepciones, cuando el tiempo no parece perdonar...

    Bfff imagino que tengo mucho material tuyo atrasado por leer, empezando por una llamada que quedó colgada, tuya con mi amigo Quim ;)

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    1. ¡Hola Andrés!

      Héroes del Silencio, ¿eh? Esa canción me encanta. Yo también pensé en ellos al escribir el título.
      Algo hay por ahí, jejeje Me alegro mucho de que estés de vuelta :D Espero que todo haya ido bien.

      ¡Un abrazo! Y a disfrutar del día ;) ¡Nos leemos!

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  3. Muy bueno Carmen!! Perfecto para leerlo ahora, en una bonita cala con el sonido del mar...me ha gustado mucho.
    Un abrazo!!

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    1. ¡Hola Jota Han!
      Muchas gracias ^^ Me alegro de que te haya gustado mucho. Así que en una bonita cala con el sonido del mar, ehhh?? ¡Tú sí que sabes!, jejeje
      ¡Un abrazo! Y gracias por pasarte a leer y a comentar :D

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