sábado, 15 de noviembre de 2014

Una noche inolvidable. (Juego de dados de MundoLiterario)

Aquí os dejo el relato que hice para el juego de dados de la web literaria, Mundo Literario, que sin duda os recomiendo visitar. Un saludo.



Aquella noche, Laura y sus amigas fueron a pasar la noche a un bungalow del cámping que quedaba a a las afueras del pueblo. Era la primera noche que pasaban fuera y la espera hasta que llegó el día se hizo eterna. Laura miró el reloj y, en ese momento, sonó el pitido del móvil. Miró y tenía un whassap.

«¡¡Lauraaaaa!! ¡Qué ya es la hora! (carita sonriente)».

Era de Mónica, su mejor amiga. Llevaban días planeando aquella noche. Irían al cámping, comprarían algo para beber, jugarían a los dados y luego, si todo iba según lo previsto, vendrían los chicos a culminar la fiesta.

La madre de Laura entró en ese momento.

–Laura, ¿ya lo tienes todo?

–Sí, no te preocupes –dijo guardando el móvil en el bolso.

–A ver qué vais a hacer, ¿eh?

–No te preocupes tanto, mami, que sólo vamos a hacer una fiesta de pijamas, pero fuera de casa.

Su madre la miró intentando sonsacarla si había algo más, pero Laura sabía poner esa cara inocente que era la perdición de su madre.

–Vale, cariño. Pero prométeme que no haréis ninguna tontería. En esta época hay muchos extranjeros, y no quiero que os den ningún susto...

–¡Mamá! ¡Qué tengo 17 años ya! Además, es una noche, no nos vamos para mil años.

–Lo sé, pero no me gusta...

–Además, los 18 no se cumplen todos los días –añadió sonriente, plantándole un beso en la mejilla.

Miró el reloj y cogió la mochila.

–Bueno, me voy, que Mónica me espera.

–Vale, cualquier cosa ya sabes, me avisas.

–Que sí... –dijo con tono cansado.

Salió a la calle. La mañana estaba soleada y el calor de aquel sol primaveral se agradecía. Se encaminó hacia la casa de su amiga y, al llegar, Mónica la esperaba en el portal.

–¡Moni! ¡Felicidades! –gritó corriendo hacia ella y apretándola en un fuerte abrazo–. ¡Tía, qué ya tienes los 18!

Mónica rió nerviosa.

–¡Sí! ¡Mayor de edad! –exclamó emocionada–. ¡Va a ser la mejor fiesta de cumpleaños de la historia!

–¡SIIII! ¡Aún no me creo que tus padres te hayan dejado alquilar el bungalow!

Entre nervios y risas, se dirigieron hacia el cámping dónde las esperaban María, Montse y Ana. Una vez todas reunidas, se acercaron a recepción y el chico, que se puso colorado al ver a cinco chicas de su edad, les dio la llave.

–Está al final de la parcela –dijo bajando la mirada con vergüenza.

–¡Qué mono! –susurró Laura agarrando el brazo de Ana.

–¡Sí! –contestó dejando en su sitio la postal que había cogido para mirar.

El bungalow que les dieron era de madera oscura y el sendero que subía hasta la puerta estaba bordeado por flores de varios colores.

–¡Qué chulo! –exclamó Mónica.

–¡Sí! ¡Vamos! ¡Me pido la habitación de arriba! –gritó Laura corriendo hacia él.

El día fue pasando entre risas. La pequeña cocina se convirtió en un caos a la hora de comer. Y la sobremesa se alargó hasta que el sol comenzó a descender. Y, por fin, llegó la hora de la fiesta. Los chicos no tardarían en llegar y eso provocó que los nervios empezaran a aflorar.

El primero en llegar fue Pedro.

–¡Hola chicas! –dijo entrando por la puerta.

–¡Hola! –contestaron mientras iban de una habitación a otra, unas con neceseres y otras con zapatos en la mano.

–¡¿Dónde dejo esto?! –dijo levantando la bolsa con las botellas de licor.

–¡Déjalas en la cocina! –contestó Mónica desde su habitación.

Llamaron a la puerta. Pedro se acercó y abrió.

–¡Ei! ¡Qué pasa, tío! –le dijo a Nando chocando las manos.

–¡Qué pasa! Oye –dijo mostrando un sobre que tenía en la mano–. Esto estaba en la mesa de fuera.

Pedro cogió el sobre.

–¿Y qué es?

–Ni idea...

Laura apareció en ese momento. Nando la miró de arriba a abajo y se sonrojó al verla sonreír.

–¿Qué pasa? –dijo acercándose hacia ellos con curiosidad, evitando mirarle directamente a los ojos.

–Toma, Nando la ha encontrado en la mesa de fuera.

Laura cogió el sobre y lo volteó con curiosidad.

–¡Moni! ¡Hay un sobre para ti! –gritó al ver el nombre de Mónica en una pequeña esquina-.

Mónica se acercó a ellos. Le dio una cerveza a cada chico y cogió el sobre que Laura le tendió.

–¿Qué es? –preguntó extrañada.

–No sé, ábrelo –dijo Laura.

Abrió el sobre y sacó el papel que guardaba. Lo desplegó y vio que lo único que ponía era un enorme signo de interrogación.

–Pero, ¿qué es esto?

En ese momento la canción de moda sonó por el bungalow. Era el móvil de Mónica. Corrió hacia la mesa y contestó.

–¿Sí?

–¿Has recibido el sobre? –dijo una voz de ordenador al otro lado de la línea.

Mónica miró a los demás extrañada.

–¿Quién eres?

–Si no resuelves el acertijo, uno de vosotros lo pagará...

Y colgó.

Mónica se quedó mirando el móvil sin entender lo que acababa de pasar.

–¿Quién era? –dijo Laura preocupada por el gesto de su amiga.

–Debe ser una broma...


La fiesta empezó y todo parecía transcurrir con normalidad, cuando la bombilla de la sala estalló.

–¡AH! –gritaron todas con fuerza al verse a oscuras.

–¡No me gusta la oscuridad! –gritó Montse cogiéndose a María con fuerza.

–¡Ja, ja, ja! –rió Pedro–. ¡Qué es solo la bombilla!

Nando sacó su móvil y alumbró la sala. Todo parecía normal hasta que encendieron la lámpara que había junto al sofá.

–¡¿Qué es eso?! –gritó Laura señalando el techo–.

Todos elevaron las miradas. La huella de un pie descalzo estaba en medio del techo.

–Oye, esto no tiene gracia... –dijo Mónica cada vez menos eufórica.

Lo que tenía que haber sido una fiesta, parecía más una película de terror. El miedo empezó a apoderarse de ellos. María y Montse se agarraron la una a la otra.

–¿Y si esto es por culpa de la carta esa? –dijo Montse.

–Venga ya... –contestó Pedro–. ¡Eso no puede ser!

–Quizá no –añadió Mónica cada vez más pálida–. Pero... ¡¿Y si el tipo que ha llamado antes está detrás de todo esto?!

Laura la miró asustada.

–No... no hablarás en serio... –dijo recordando las palabras de su madre.

–Que no mujer –dijo Nando intentando parecer calmado, cogiéndola por la cintura–. Además, yo no dejaré que te ocurra nada malo.

Laura empezó a reír nerviosa.

El móvil volvió a sonar.

–Sigue la flecha –dijo la voz de ordenador antes de colgar.

Mónica palideció.

–¿Quién... quién era? –dijo María con temblor en la voz.

–D...dice que... Dice que sigamos la flecha...

–¡Qué flecha ni qué ostias! –exclamó Nando cogiéndola el móvil de la mano–. Esto no tiene sentido.

Miró la última llamada. El número estaba oculto.

De pronto, como por arte de magia, una serie de flechas empezaron a aparecer pintadas en la pared.

–¡La leche! –gritó Pedro con sorpresa.

–¡Esto no es normal! –gritó Montse–. ¡Yo me largo de aquí!

–¡Espera, Montse! –dijo María cogiéndola del brazo–. ¡Es muy tarde!

–¡Me da igual! ¡Esto es de locos!

Tiró de su brazo y se soltó para salir corriendo hacia la puerta.

–¡Espera! ¡Las flechas llevan hacia la puerta! –gritó Nando.

Montse se detuvo en seco.

–¡¿Y qué hacemos, eh?! –gritó presa del pánico–. ¡No pienso quedarme aquí para que ese chiflado juegue con nosotros! ¡Me voy a avisar a recepción!

Abrió la puerta y salió por ella ante la atónita mirada de sus amigos.

Un grito se oyó desde el exterior. Mónica y Laura se miraron con pánico en los ojos.

–¡Era Montse! –gritó María corriendo hacia la puerta.

Nando la cogió por el brazo.

–¡Espera! –María le miró con lágrimas en los ojos–. Saldremos todos juntos...

Asintió con la cabeza. Pedro se acercó a ella y pasó su brazo por encima de sus hombros. Laura se acercó a Nando y le cogió de su camisa, escondiéndose detrás de él. Sentir su calor la reconfortó.

El primero en asomarse fue Nando.

–D... dios mío... –balbuceó.

Los demás se miraron entre sí. Mónica, con el estómago encogido, sintiéndose culpable por todo lo que estaba sucediendo, les apartó y se asomó al exterior. Se volvió a escuchar un grito y, cuando el rostro de Mónica se quedó petrificado por la sorpresa, unas fuertes carcajadas empezaron a resonar por la parcela.

–¡Ja, ja, ja! ¡Vaya cara Mónica! –rió Luis, sujetándose el vientre.

–Pero... pero...

–¡Ja, ja, ja! –rió Montse apareciendo por la parte trasera del bungalow–. ¡Os habéis cagado!

–Pero... pero qué significa esto –balbuceó Mónica.

Laura miró desconcertada a Nando que empezó a reír con fuerza.

–Esto, ¡por todas las películas de terror que nos habéis hecho tragar! –dijo Luis acercándose a Mónica y besándola en los labios–. Feliz cumpleaños.

–¡Seréis cabrones! –gritó enfurecida.

Pero los nervios fueron dando paso a la risa floja.

–¿Todos estabais metidos?

–No –dijo Nando cogiendo la mano de Laura–. Ella tampoco tenía ni idea.

–¿Y por qué no me lo dijisteis? –dijo Laura ofendida.

–Si te lo hubiéramos contado, ella se habría enterado...

–Pero...

–¡Ja, ja, ja! Eso es verdad –dijo Mónica sonriendo a su amiga. Se volvió hacia Luis y cogiéndole por la nuca murmuró–: No olvidaré esta noche en mi vida.

Y le besó.



Obra registrada a nombre de Carmen de Loma en SafeCreative.

8 comentarios:

  1. Jajaja. Creía estar leyendo una historia parecida a una pelicula que hace años ví y que estuve cagada de miedo durante un cierto tiempo " Posesión infernal". Me ha gustado mucho el factor sorpresa. Fantastico, besoss.

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  2. ¡Hola Marien! jejeje, a ti también te la han dado con queso, eh?? jejeje XD
    ¡Muchas gracias por tu comentario! Un besote muy muy fuerte ^^

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  3. ¡Muy buena! Me ha gustado mucho la historia, sobre todo ese descubrimiento que hacen justo cuando regresa la luz. Me ha parecido una imagen muy chula y aterradora. Visitaré esa página que recomiendas al principio. ¡Genial! ^^

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    1. ¡Hola Aio! Muchas gracias :D La verdad es que me resultó divertido cómo se fueron uniendo las palabras de los dados, jejeje. Y esa imagen la vi en mi cabeza y no lo dudé. De película de terror XD
      Claro, pásate, seguro que te gusta.
      ¡Un abrazo! :)

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  4. ¡Hola Carmen! muy buena historia, me ha entretenido y atrapado :D
    ¡Abrazos!

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    1. ¡¡Muchas gracias!! Esa era la intención :)
      Un abrazo ^^

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  5. Hola Carmen.
    Historia que me recuerda a las típicas pelis de miedo juveniles. Debe haber resultado un pelin difícil juntar las palabras de los dados. Jeje.
    Un abrazo.

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    1. Hi!!
      Si, jejeje me pareció divertido ^^ Pero no me gustaba un final de terror y le di la vuelta haciéndolo pasar por una broma.
      La verdad es que difícil, yo diría que no. Raro quizá, pero divertido. Suelo escribir sin pensar demasiado en lo que va a pasar, así que fue un trabajo interesante :)
      Otro para ti, y gracias por pasarte ^^

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